Resultados de la encuesta anual desarrollada por EY Argentina y CIDeS.
El mercado asegurador argentino atraviesa una etapa de profunda transformación. Los cambios tecnológicos, las nuevas expectativas de los clientes y el surgimiento de modelos de negocio digitales están obligando a las compañías a repensar su estrategia para los próximos años. Los resultados del primer Radar Estratégico del Ecosistema Asegurador, desarrollado por CIDeS y EY Argentina, muestran una industria que reconoce la magnitud de estos cambios y que comienza a definir las prioridades que marcarán su evolución hacia el futuro.
La transformación digital pasa al centro de la estrategia
La transformación digital, incluida la inteligencia artificial, la analítica y el aprovechamiento de datos, es la principal prioridad estratégica para los próximos cinco años. La digitalización dejó de ser una ventaja opcional y se convirtió en un habilitador básico para operar, mejorar la eficiencia y responder a un mercado más dinámico.
Sin embargo, la mayoría de las organizaciones se encuentra todavía en etapas iniciales o intermedias de madurez digital. El desafío ya no consiste solamente en iniciar proyectos, sino en escalarlos y conectarlos con el modelo operativo. Las limitaciones tecnológicas y la resistencia al cambio aparecen como los principales obstáculos. Detrás de esas barreras también se encuentran la calidad y la gobernanza de los datos, factores indispensables para automatizar procesos y tomar decisiones confiables.
La oportunidad está en pasar de pilotos aislados a una operación digital integrada. Esto requiere modernizar sistemas, rediseñar procesos, desarrollar talento y sostener una agenda de transformación en el tiempo. La tecnología genera valor cuando se combina con liderazgo y una cultura que promueve la innovación.
El crecimiento combina nuevos sectores y necesidades de protección
Las oportunidades de crecimiento se concentran en dos grandes frentes. Por un lado, sectores productivos como hidrocarburos, energía y minería demandan protección para activos, operaciones e inversiones. Por otro, segmentos como pymes, familias y jóvenes con alta adopción digital representan una base asegurada con margen de expansión.
En cuanto a líneas de negocio, salud y vida individual encabezan las expectativas de crecimiento. La presión sobre los sistemas de salud y previsionales, junto con los cambios demográficos, impulsa la búsqueda de coberturas más flexibles y continuas. También adquieren relevancia los ciberseguros y las soluciones vinculadas con riesgos climáticos y patrimoniales.
El cambio de fondo es que los clientes ya no consideran el seguro, el ahorro y el retiro como decisiones separadas. Esperan propuestas integradas que acompañen diferentes objetivos y momentos de la vida. Para crecer, las aseguradoras deberán ofrecer soluciones comprensibles, accesibles y vinculadas con la planificación financiera cotidiana.
La experiencia del cliente redefine canales y productos
La velocidad de respuesta se perfila como el nuevo mínimo competitivo. Los consumidores esperan interacciones simples, inmediatas y sin fricciones, además de opciones de autogestión disponibles en canales digitales. La experiencia ya no se compara únicamente con la de otras aseguradoras, sino con servicios digitales cotidianos que resuelven necesidades en pocos pasos.
Este cambio obliga a revisar los recorridos centrales del cliente, especialmente la contratación, la consulta de pólizas y la gestión de siniestros. Abrir nuevos canales no es suficiente: las organizaciones necesitan operar con consistencia, calidad y continuidad, incluso cuando aumenta el volumen de interacciones.
El seguro embebido aparece como una respuesta estratégica. Al integrar una cobertura en productos o servicios de terceros, permite ofrecer protección en el momento de necesidad. La colaboración con InsurTechs, bancos y socios tecnológicos puede ampliar estas capacidades. El desafío es evolucionar de acuerdos tácticos a alianzas capaces de sostener innovación, distribución y nuevas propuestas de valor.
La inteligencia artificial debe evolucionar de eficiencia a crecimiento
La industria espera que la inteligencia artificial tenga un impacto relevante en la rentabilidad, aunque hoy su aporte se asocia principalmente con reducción de costos. La adopción local avanza en atención al cliente, soporte, gestión de siniestros y automatización comercial. Sin embargo, el mayor potencial también incluye suscripción, evaluación de riesgos, pricing y análisis del portafolio.
La IA agéntica podría profundizar esta transformación mediante agentes capaces de interpretar objetivos, coordinar acciones entre sistemas y resolver procesos de punta a punta. Su aplicación puede reducir tiempos de gestión y mejorar la interacción con el cliente, pero exige controles adecuados cuando interviene en decisiones sensibles.
Para escalar la IA, las compañías necesitan una estrategia orientada a resultados, casos de uso priorizados y criterios claros para evaluar valor y riesgo. También deben fortalecer la infraestructura tecnológica, la gobernanza, la transparencia y la seguridad en el uso de datos. Sin estas condiciones, la adopción puede quedar limitada a pruebas que no modifican el negocio.