Una cueva de instalación artística hecha de libros en una playa

Por qué deberías replantearte la experiencia del cliente impulsada por IA como una experiencia humana

La tecnología transformará la experiencia del cliente. La diferenciación competitiva se logrará al conectarse con lo que es esencialmente humano.


En resumen

  • La IA abre nuevas vías para obtener información sobre los clientes y ofrecerles experiencias, tanto digitales como presenciales, que podrían suponer una ventaja competitiva en la actualidad.
  • En un futuro cercano, estas herramientas de experiencia del cliente se volverán rápidamente omnipresentes, estableciendo un nivel de referencia en cuanto al desempeño.
  • Las experiencias diferenciadas surgirán de la paradoja: la fluidez impulsada por la tecnología coexistiendo con las imperfecciones y las fricciones de las interacciones humanas.

Los líderes empresariales se enfrentan a un panorama de clientes en rápida transformación, que refleja la creciente complejidad y las perturbaciones cada vez mayores del entorno empresarial en general. Los líderes deben adaptarse a los nuevos canales de atención al cliente, a las expectativas cambiantes de los consumidores y a los exigentes requisitos en materia de datos.

Las apuestas son altas. Las empresas que logran ofrecer experiencias de cliente de primer nivel gozan de una ventaja competitiva significativa. Gracias a experiencias cautivadoras, las empresas pueden destacar en medio del ruido y el contenido genérico de los canales saturados, redefiniendo y transformando sus relaciones con los clientes.

El asombroso ritmo de desarrollo y adopción de la IA generativa (GenAI) abre nuevas oportunidades revolucionarias para ampliar la creación de contenido y la personalización en la experiencia del cliente. Además, ofrece un punto de acceso a los conocimientos que aportan otros tipos de inteligencia artificial y otras tecnologías experienciales.

Sin embargo, por su propia naturaleza, la IA general tiene un carácter democratizador. Sus capacidades serán ampliamente accesibles y se aplicarán de manera generalizada. A medida que esta tecnología fundamental haga que las experiencias complejas de los clientes sean más sencillas y económicas de implementar, encontrar los casos de uso adecuados se convertirá en un requisito mínimo, y destacar entre la multitud será cada vez más difícil.

Para ofrecer experiencias diferenciadas a los clientes en medio de los cambios constantes en la tecnología y las capacidades, es necesario basarse en lo que permanece constante —los valores, el comportamiento y las emociones humanas— y centrarse en cuatro áreas clave:

  • No caer en el «valle inquietante».
    Las personas pueden sentirse incómodas ante representaciones e interacciones de carácter humano que no sean lo suficientemente buenas, que sean demasiado perfectas o que revelen un conocimiento excesivo sobre ellas.

  • Fomentar la confianza para ser relevante.
    Las máquinas generarán grandes cantidades de datos de los clientes, pero la confianza entre personas será lo que convenza a los clientes de compartir datos verdaderamente valiosos.

  • Mantener la capacidad de acción humana en la experiencia.
    A medida que la tecnología se vuelve cada vez más predictiva y autónoma, tanto el cliente como los equipos encargados de la experiencia del cliente deben poder orientar y validar los resultados.

  • Optimizar la experiencia del usuario.
    Toda experiencia satisfactoria del cliente se basa en una experiencia subyacente del empleado, y ambas tienen aspectos humanos que deben abordarse de manera integral.

En última instancia, los líderes tendrán que aceptar la paradoja de la experiencia humana: la experiencia del cliente debe ser, por un lado, más fluida en lo que respecta a la tecnología y, por otro, menos fluida en lo que respecta a la interacción humana. La tecnología no debe considerarse un sustituto de los puntos de contacto humanos, sino un facilitador para lograr mejores experiencias dirigidas por las personas.

Thoughtful young Asian carrying laptop, looking at view in financial district at sunset. Concept of career achievement and investment planning.
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Capítulo 1

La tecnología se convertirá en un requisito imprescindible para la experiencia del cliente

El carácter democratizador de las nuevas tecnologías hará que su implementación efectiva se convierta en un nuevo estándar, y no en un factor diferenciador.

Los líderes en experiencia del cliente cuentan con una ventaja en cada etapa del recorrido del cliente, desde la captación hasta la fidelización. En un entorno empresarial ruidoso y saturado, en el que cada vez resulta más difícil ganarse la atención y la confianza de los clientes, las experiencias agradables y empáticas pueden diferenciar a las marcas y fomentar la lealtad.

La tecnología será fundamental para ofrecer estas experiencias y generar valor; sin embargo, el carácter democratizador de las nuevas tecnologías y el creciente ecosistema de proveedores de soluciones de experiencia harán que sean ampliamente accesibles —su implementación eficaz se convertirá en un nuevo estándar básico, no en un factor diferenciador—.

La experiencia del cliente genera una ventaja competitiva

No es ningún secreto que los clientes premian a las organizaciones que ofrecen experiencias excepcionales. Los clientes son 3,8 veces más propensos a volver a comprar tras una experiencia satisfactoria que tras una insatisfactoria1. Dado que los costos de captación de clientes han aumentado un 60 %2, la fidelización basada en la experiencia genera una ventaja financiera significativa.

El enfoque en la experiencia también genera valor de formas sorprendentes. El estudio «EY Tech Horizon» muestra que las transformaciones que han tenido un gran éxito —aquellas que superan las expectativas en indicadores clave— se centran más en la creación de nuevos productos y experiencias, y utilizan la inteligencia artificial para impulsar ofertas innovadoras. Esto se traduce en un crecimiento promedio anual de los ingresos previsto 42 % mayor para las empresas cuyas transformaciones superen las expectativas.


El Future Consumer Index de EY (FCI) destaca la creciente importancia de la interrelación entre la tecnología y la experiencia para los consumidores, quienes esperan mejoras en ambos aspectos y orientarán sus compras y gastos en consecuencia: El 54 % de los consumidores espera que su experiencia con la tecnología mejore en los próximos tres años, mientras que el 49% de los consumidores espera que su experiencia de compra mejore en el mismo período3.

Dada la creciente importancia de la tecnología para satisfacer las expectativas de los consumidores, muchos líderes empresariales ven un gran potencial en el uso de la IA generativa para subsanar las deficiencias en la experiencia del cliente. Según la encuesta global GenAI ARC de IDC, el principal interés de los ejecutivos de alto nivel en materia de IA generativa es la mejora de la experiencia y el servicio al cliente (44 %)4.

La IA general será un factor de igualación en la experiencia del cliente
 

Los líderes empresariales recurren a la IA general (GenAI) para mejorar la experiencia, la rapidez y la diferenciación competitiva. Sin embargo, la propia naturaleza de la IA general la convierte en un factor de igualdad. GenAI ofrece un punto de acceso a los conocimientos de otras IA, desde el reconocimiento de patrones hasta el aprendizaje automático y la inteligencia cognitiva. Democratiza la capacidad de consultar datos estructurados y no estructurados, así como de crear contenido sobre la marcha.
 

Todos los profesionales del marketing podrán utilizar GenAI para crear contenido personalizado a gran escala. Esto amenaza con saturar al cliente con contenido, en gran parte genérico, lo que plantea desafíos para las marcas que buscan destacarse entre la multitud.
 

Lo que está sucediendo en el ámbito de las noticias, un indicador clave de los cambios que se avecinan en la generación y distribución de contenidos, nos da una idea de lo que podría venir: más de 800 sitios web utilizan la inteligencia artificial para generar contenido noticioso «poco confiable» sin una supervisión humana significativa5. Además, estos sitios utilizan la inteligencia artificial para promocionar su contenido en los motores de búsqueda y en las redes sociales, con el fin de obtener mejores posiciones en los resultados que las fuentes de noticias tradicionales6.
 

Lograr la diferenciación será aún más difícil con la llegada de agentes de inteligencia artificial controlados por los consumidores, quienes se interpondrán entre los clientes y las empresas. La empresa emergente DoNotPay ha dado un paso importante en esta dirección. Los asistentes de inteligencia artificial de DoNotPay ayudan a los consumidores a realizar tareas tan diversas como negociar mejores condiciones de contrato de arrendamiento, reducir las facturas de servicios públicos y conseguir mejoras en las habitaciones de hotel. En lugar de que las empresas se dirijan a los clientes, es posible que, en breve, la IA corporativa se comunique con la IA de los clientes. Para el año 2026, el 20 % de las interacciones de servicio al cliente entrantes serán gestionadas por clientes automatizados, según las predicciones de Gartner7.
 

Además, a medida que la tecnología —ya sea la inteligencia artificial u otras tecnologías— permita cada vez más el análisis de datos y la autonomía, todo lo relacionado con el cliente que pueda optimizarse se optimizará, lo que reducirá la ventaja competitiva que representa la eficiencia. En el pasado resultaba más difícil obtener información sobre los clientes, cuando las empresas se basaban en encuestas y en los volúmenes de transacciones para comprender al consumidor. En la actualidad, las empresas cuentan con una gran cantidad de datos sobre la opinión de los clientes. Pueden analizar cada llamada en un centro de atención al cliente, monitorear los patrones de estrés vocal, dar seguimiento al comportamiento de los clientes en las tiendas y evaluar el uso de productos compatibles con el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Todo lo que antes carecía de estructura ahora puede estructurarse y analizarse.

Un ecosistema de innovadores en crecimiento mejora la accesibilidad

Un grupo de innovadores en el ámbito de la experiencia del cliente, que cuenta con una sólida financiación y está en rápido crecimiento, garantizará que la excelencia en la experiencia sea ampliamente accesible. Entre 2019 y 2023 se invirtieron más de 100.000 millones de dólares en capital de riesgo (VC) y capital privado (PE) en más de 100 empresas dedicadas al desarrollo de soluciones de experiencia del cliente —véase la Fig. 2—. La inversión de VC y PE en este ámbito alcanzó los 20.000 millones de dólares de dólares en 2023. Esa cifra representa el valor anual más alto de los últimos 10 años, sin contar el pico de 36.000 millones de dólares registrado en 2021, impulsado por la pandemia, cuando las empresas aceleraron su transformación digital8.

El uso generalizado de la GenAI y otras tecnologías experienciales hará que dominarlas sea un requisito básico para la experiencia del cliente —algo crucial para desarrollar las capacidades necesarias para competir, pero que no les permitirá diferenciarse como factores decisivos en sí mismos—. Las empresas tendrán que ir más allá de la tecnología para crear experiencias para los clientes que realmente les lleguen al corazón.


Male artist in his studio, pouring acrylic colors on canvas.
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Capítulo 2

Las experiencias inolvidables se basan en los valores humanos, el comportamiento y las emociones

La imperfección humana servirá de contrapunto a las experiencias perfectas que se ofrecerán de manera predictiva y autónoma. Será fundamental evitar el «valle inquietante», generar confianza y optimizar la experiencia humana.

Los valores, el comportamiento y las emociones humanas marcarán la diferencia en la experiencia del cliente en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial. Cualidades como la empatía y la imperfección servirán de contrapunto a las experiencias fluidas que se ofrecen de manera predictiva y autónoma. En lugar de delegar la experiencia del cliente a las máquinas, será fundamental encontrar esas oportunidades para crear momentos únicos con sensibilidad y iniciativa humanas.

«Las experiencias se perciben a nivel emocional», afirma Edwina Fitzmaurice, EY Global Chief Customer Success Officer. «Esto no es algo que los equipos de ingeniería suelen tener en cuenta, ya que tienden a centrarse más en una acción que se debe llevar a cabo que en una experiencia que se debe vivir».

El toque personal
54 %
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de los consumidores valoran la interacción humana o la asistencia en todas sus compras.

No caer en el «valle inquietante».

A medida que la GenAI, la IA afectiva (que detecta el estado de ánimo y las emociones), la computación espacial y otras tecnologías permiten interacciones cada vez más realistas con los clientes, los esfuerzos por crear experiencias digitales hiperrealistas corren el riesgo de provocar reacciones negativas: el efecto del «valle inquietante». 

Para lograr experiencias auténticas y con impacto gracias a la tecnología, es necesario poner aún más énfasis en conectar con las emociones y la imperfección, a fin de evitar que se perciban como algo genérico.

El primer «valle inquietante», término acuñado por el pionero en robótica Masahiro Mori, se refería a la inquietud o repulsión que las personas pueden sentir al encontrarse con tecnologías, como robots o avatares digitales, que parecen casi humanos. Este es el panorama en el que nos encontramos con la tecnología actual. Por ejemplo, un estudio reciente reveló que los influencers virtuales muy parecidos a los humanos provocaban el efecto del «valle inquietante» en los participantes y tenían menos probabilidades de ser seguidos que aquellos que eran claramente no humanos9.

A medida que la IA general (GenAI) y otras tecnologías evolucionan, también estamos presenciando el surgimiento de un posible segundo «Valle inquietante»: la desconfianza provocada por las interacciones con la IA, perfectas pero genéricas, que probablemente tendremos en breve. Si bien esto puede hacer que las experiencias sean coherentes y fluidas, también podría convertirlas en anodinas y sin alma. Las personas que interactúan con experiencias impulsadas por la inteligencia artificial podrían llegar a considerar que la perfección poco auténtica de estas les resulta más alienante que entrañable.

Y es que ser humano significa ser imperfecto. Esta idea tiene su origen en el concepto japonés de wabi-sabi: encontrar la belleza en lo imperfecto, lo auténtico y lo sencillo. Por ejemplo, una importante cadena minorista ha lanzado una línea de cerámica elaborada con fragmentos reciclados, cada pieza única, en la que las imperfecciones reflejan un propósito y un toque humano.

La experiencia de una empresa estadounidense de tecnología financiera, que estaba diseñando una oferta para jubilados, demuestra el valor de conectar con emociones auténticas. A diferencia de las imágenes de personas mayores sin preocupaciones, que predominan en las representaciones que hace el sector financiero de los jubilados, las entrevistas con personas jubiladas revelaron emociones complejas: vergüenza por necesitar descuentos; preocupación por su capacidad para hacer que sus prestaciones alcancen para cubrir los gastos mensuales; y ansiedad ante la posibilidad de ser víctimas de fraude. La empresa creó una oferta de gran éxito centrada en dar respuesta a estas inquietudes, utilizando imágenes «imperfectas», fotos familiares reales y videos que reflejan el recorrido de vida de una persona jubilada.

«Para lograr experiencias auténticas y que calen hondo gracias a la tecnología, es necesario poner aún más énfasis en conectar con las emociones y la imperfección, a fin de evitar que se perciban como algo genérico», afirma Lisa Lindstrom, EY Global Consulting Innovation and Experience Design Leader.

Desarrollar la confianza necesaria para ser relevante

La IA genrativa puede extraer información a partir de datos no estructurados para ofrecer una comprensión sin precedentes del comportamiento humano. Sin embargo, la tecnología no puede garantizar que la experiencia sea relevante para cada cliente, y puede haber aspectos del cliente que una máquina no pueda comprender o anticipar por completo. Quizá sepa lo que queremos, pero es probable que no sepa por qué lo queremos.

Confianza en la IA
55 %
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de los consumidores no confían en las recomendaciones de compra de la IA.

«La IA general lo sabe todo, pero ¿me conoce a mí? Los clientes determinarán la respuesta a esta pregunta en función de la relevancia de la experiencia que se les brinde», afirma Kristina Rogers, EY Global Consumer Leader. «Lograr la relevancia depende menos de la cantidad de datos y más de su calidad».

Los datos de los clientes tienen energía potencial, y solo un enfoque adecuado puede convertirla en energía cinética. Hoy en día, la confianza y la lealtad son la clave para obtener los datos adecuados que permitan ofrecer mejores experiencias. Las personas confían más en otras personas que en las máquinas.

Datos personales
41 %
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de los consumidores prefieren compartir información personal con personas, en comparación con el 21 % que no lo hacen.

Como reflejo de esta dinámica, una cadena de supermercados de EE. UU. se ha asociado con una empresa especializada en entregas el mismo día para ampliar su alcance digital en el servicio de entrega de comestibles; sin embargo, sigue enviando a su personal a visitar a los clientes en sus hogares para recabar «datos de bajo volumen» sobre cuáles deberían ser sus expectativas en cuanto a la experiencia, el surtido y el servicio.

Independientemente de cómo se compartan los datos, es fundamental atender las inquietudes de los clientes en materia de seguridad y privacidad de los datos para generar confianza. Según la FCI, los consumidores están «extremadamente preocupados» por el robo y el fraude de identidad (61 %), la seguridad de los datos y las filtraciones (59 %) y la venta de datos personales a terceros (58 %)10.

Las preocupaciones en materia de privacidad se extienden al uso de los datos. Si los clientes se sienten incómodos por el nivel de conocimiento que la IA tiene sobre sus vidas sin que hayan dado su consentimiento para compartir esa información, esto podría dar lugar a otro «valle inquietante». Esto pone de relieve la necesidad de una intervención humana para garantizar que la experiencia que ofrece la IA sea transparente, adecuada y contextual.

Yendo un paso más allá, compartir los datos con el cliente y ser transparente sobre lo que estos revelan, en lugar de limitarse a obtener información de él, puede generar confianza y lealtad al cambiar la dinámica de la relación de «la marca me entiende» a «la marca me ayuda a entenderme a mí mismo».

Los clientes deben confiar en su empatía y en que usted actúa en su interés. La experiencia del cliente no es un proceso que termine con una transacción. Es un ciclo que se extiende a lo largo de toda la relación con el cliente. Cuando eso falle, la confianza y la lealtad desaparecerán.

Mantener la capacidad de acción humana en la experiencia

A medida que la experiencia del cliente se vuelve más proactiva y autónoma, surgen nuevos riesgos. Al cruzar la delgada línea que separa la curación de la imposición, se puede pasar por alto el valor que genera, tanto para los clientes como para las empresas, el hecho de mantener la autonomía humana en la experiencia. El diseño y la implementación de experiencias sin el juicio humano y la validación adecuados ponen en riesgo tanto la autenticidad diferenciadora como los resultados comerciales.

La agencia es una dimensión clave en las experiencias inmersivas, tanto físicas como digitales. Cuando se les da a las personas la oportunidad de descubrir y de ser recompensadas en la medida que ellas elijan, el resultado puede ser transformador tanto para quienes participan en la experiencia como para su relación con la empresa que la organiza.

Esta posibilidad transformadora se refleja en el creciente deseo de los clientes de vivir experiencias más inmersivas. Las empresas tienen la oportunidad de atraer a los clientes a través de experiencias compartidas que cobran vida gracias a la narración de historias, el arte y la tecnología en entornos interactivos, tanto físicos como digitales.

Del mismo modo, los clientes querrán ejercer cada vez más su capacidad de decisión participando en la cocreación de productos y experiencias. «La experiencia ya no será unidireccional, en la que la empresa controle y seleccione el acceso a la información, las condiciones de compra y los productos», afirma Rogers.

Señala que esto supondrá un reto para las empresas ya establecidas, ya que los sistemas y activos heredados no están diseñados para permitir que los clientes participen en el negocio a gran escala. El riesgo de no poder cumplir con las experiencias prometidas es elevado: a diferencia de las generaciones anteriores, la Generación Z no perdona los fallos técnicos.

También será importante mantener el papel activo de las personas en la creación y la entrega de experiencias para los clientes. Si bien la inteligencia artificial puede crear, personalizar y anticiparse a partir de los datos de los clientes, las personas deben seguir siendo quienes toman las decisiones. Las personas deben recurrir a la sensibilidad humana para validar la autenticidad y la singularidad de la experiencia. «La tecnología puede servir de base para la toma de decisiones», afirma Lindstrom, «pero las personas creativas deben interpretar los conocimientos sobre los clientes y convertirlos en la narrativa y la conexión que se desea construir».

Ofrecer experiencias sin un filtro adecuado de juicio y validación humanos también genera riesgos. «Los seres humanos deben evaluar si una experiencia u oferta es intuitiva y tiene sentido en cuanto a la forma en que un ser humano se relacionaría con ella. «La IA podría generar una respuesta errónea con repercusiones comerciales y para la reputación», afirma Helen Bentley, EY Global Digital Strategy, Innovation and Experience Leader.

Optimizar la experiencia del usuario.

La necesidad de abordar las emociones humanas, la autenticidad y la capacidad de actuar no se limita únicamente al lado del cliente en la experiencia. Identifica las necesidades y los puntos débiles de las personas encargadas de brindar experiencias al cliente, tanto empleados como socios de canal. La experiencia del cliente y la experiencia del empleado son interdependientes.

«Si se traza el recorrido de la experiencia positiva de un cliente, existe una experiencia subyacente del empleado que muestra cómo se conectan todos los puntos». afirma David Clarke, EY Americas FSO Customer and Front Office Excellence Leader.

Si bien la mayoría de las empresas identifican los puntos débiles de los clientes y buscan convertirlos en momentos distintivos, son pocas las que identifican y resuelven los puntos débiles de los empleados a lo largo del recorrido del cliente. Solo el 37 % de los ejecutivos encuestados en un estudio reciente afirmaron que sus organizaciones habían invertido en mejorar la experiencia de los empleados para brindar un mejor servicio a los clientes11.

Si traza el recorrido de la experiencia positiva de un cliente, existe una experiencia subyacente del empleado que muestra cómo se conectan todos los puntos

Crear una experiencia positiva para los empleados implica adoptar una visión integral del ecosistema, creando la cultura y las condiciones que permitan a los empleados ser productivos y cumplir con lo que se les ha encomendado. Los incentivos, las políticas, la tecnología de la información y los aspectos intangibles del ambiente laboral son factores que influyen en el proceso. Tal como lo destaca la encuesta Work Reimagined de EY, los líderes sobreestiman el desempeño de su organización en materia de experiencia de los empleados, lo que da lugar a una brecha significativa entre la percepción de los empleados y la de los empleadores.

«Para subsanar las deficiencias en la experiencia de los empleados, las organizaciones deben trabajar de manera diferente a fin de crear experiencias más significativas que maximicen la generación de valor a largo plazo, tanto para las personas como para la empresa», afirma Maya Smallwood, EY Global People Advisory Services Employee Experience Leader.


La importancia de la experiencia de los empleados para la experiencia del cliente se extiende a las empresas cuyos productos se venden e instalan de manera indirecta, como los electrodomésticos, los muebles o los equipos de climatización. «Muchas de estas empresas nunca han tenido realmente una conexión profunda con el cliente final; la relación termina en el punto de venta», señala Sachin Lulla, EY Americas Advanced Manufacturing and Mobility Sector Consulting Leader.

Existe la oportunidad de cambiar esta dinámica al generar valor para el cliente a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, mediante la transformación de productos que antes eran «pasivos» (por ejemplo, calentadores de agua) en productos inteligentes y conectados que satisfagan la creciente expectativa de los clientes de que cualquier producto ofrezca una experiencia a la par con la de sus dispositivos digitales.

Sin embargo, la primera oportunidad para crear una experiencia distintiva que siente las bases para asumir el control del ciclo de vida del producto es una experiencia humana que ofrecen los socios de distribución: la instalación. «Una mejor experiencia del cliente se basa en una mejor experiencia del empleado —apoyando a las personas con la información adecuada en el momento oportuno— tanto para sus empleados como para sus socios de canal», afirma Lulla.

Tanto los empleados directos como las personas que forman parte del ecosistema ampliado necesitan capacitación, mejora de sus habilidades, incentivos y acceso a información en tiempo real para aumentar su satisfacción y su desempeño, especialmente cuando la inteligencia artificial se percibe como una amenaza para la seguridad laboral.

Una experiencia positiva para el cliente dependerá casi siempre de que todas las personas involucradas en su prestación tengan una experiencia positiva. Esto genera un ciclo positivo: los empleados satisfechos contribuyen a que los clientes estén satisfechos, lo que a su vez ayuda a aumentar la satisfacción de los empleados. Deberíamos dejar de pensar en «clientes» y «empleados» y, en su lugar, centrarnos en optimizar la experiencia humana.


person standing on the flooded Bonneville salt flats, Utah, USA
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Capítulo 3

Aceptar la paradoja de la experiencia humana

Debemos ampliar las experiencias de manera eficiente mediante la tecnología, al tiempo que incorporamos un elemento de interacción humana para que las experiencias sean auténticas, reales y memorables.

Centrar la experiencia en los valores humanos genera una paradoja: para tener éxito, la experiencia debe, por un lado, eliminar la fricción y, por otro, generarla. La fluidez debe ir de la mano con la fidelidad.

Por un lado, debemos lograr que las experiencias se amplíen de manera eficiente; estos son los requisitos mínimos en materia de tecnología.

Por otro lado, debemos introducir un elemento de fricción a través de la acción y la interacción humanas para que las experiencias sean auténticas, reales y memorables. El desafío consiste en encontrar el equilibrio adecuado para tu marca y tu portafolio de experiencias.

Las experiencias se viven a nivel emocional. Esto no es algo que los equipos de ingeniería suelen tener en cuenta, ya que suelen centrarse más en la acción que se debe llevar a cabo.

La tecnología no debe considerarse un sustituto de los puntos de contacto humanos, sino un facilitador para lograr mejores experiencias dirigidas por las personas. Por ejemplo, muchos supermercados están volviendo a contratar cajeros humanos y cerrando las cajas automáticas de autopago. Esto se debe, en parte, a que las cajas con personal no solo son más rápidas, sino que también resultan más atractivas que las cajas automáticas, las cuales pueden presentar numerosos inconvenientes cuando incluso las cosas más sencillas salen mal. Del mismo modo, una experiencia del cliente impulsada por la inteligencia artificial será mucho más enriquecedora si cuenta con un elemento humano en el momento adecuado.
 

El cambio de la experiencia del cliente a la experiencia humana requiere centrarse en las necesidades y consideraciones humanas de todas las partes interesadas, desde los clientes hasta los empleados y los socios del ecosistema.

Entre las consideraciones clave para pasar de la experiencia del cliente a la experiencia humana se incluyen:

  • En un panorama de clientes en constante evolución, impulsado por las nuevas capacidades tecnológicas, las experiencias deben basarse en la constante que representan los valores humanos.
  • La tecnología no debe ser una solución en busca de un problema, sino un facilitador que contribuya a que los esfuerzos humanos alcancen el éxito de manera más eficaz.
  • A pesar de que la tecnología se vuelve cada vez más predictiva, autónoma y generativa, es fundamental dar mayor importancia a la participación humana, tanto de los clientes como de las personas que brindan la experiencia.
  • Para convertir los puntos débiles en momentos memorables, es necesario replantearse la experiencia del cliente como un espectro que logre un equilibrio entre la eficiencia impulsada por la tecnología y la interacción humana óptima.
  • Aceptar la incertidumbre y la fluidez en el espectro de la experiencia. La línea cada vez más difusa entre clientes y creadores, así como la capacidad de integrar su ecosistema en su experiencia, serán fundamentales.
  • No siempre es la solución centrarse excesivamente en las experiencias totalmente inmersivas y en la hiperpersonalización; por el contrario, debe encontrar el punto adecuado en ese espectro que se adapte a sus capacidades y a las expectativas de sus clientes.
  • Dar lugar al pensamiento no lineal para que la dimensión humana salga a la luz en la experiencia. Establecer directrices de arriba hacia abajo para impulsar un cambio cultural que permita optimizar la experiencia de todos.
  • Reunir a personas con diferentes perspectivas y disciplinas para explorar experiencias centradas en el ser humano que incluyan consideraciones sobre los casos de uso de la IA generativa, el diseño de experiencias y los escenarios del recorrido del cliente.

Un agradecimiento especial a Michael Wheelock y Lisa LaMotta por sus contribuciones a este artículo.


Resumen

En un panorama de clientes en rápida transformación, la ventaja competitiva depende de las experiencias centradas en las personas. La IA generativa, al democratizar el conocimiento sobre los clientes y la generación de contenido, se convertirá en un elemento imprescindible en la experiencia del cliente. La verdadera diferenciación radica en aceptar la paradoja de la experiencia humana: para tener éxito, la experiencia debe eliminar las fricciones mediante la tecnología y generarlas a través de una conexión humana auténtica, aprovechando la confianza, la intuición y la resonancia emocional para destacar.

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