Los criterios ESG constituyen un factor clave en la toma de decisiones de los inversionistas
Cuando los inversionistas toman decisiones sobre dónde invertir su dinero, uno de sus principales criterios es si una organización cuenta con una estrategia sólida en materia de ESG y un plan de comunicación integral. Las organizaciones que no lo hagan verán cómo su grupo de inversionistas se reduce rápidamente.
Durante la 26ª Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), otras administradoras de activos se sumaron a la iniciativa de inversionistas denominada Net Zero Asset Manager. Además, en la Encuesta Global de Inversionistas Institucionales 2021 de EY, el 74 % de los 324 inversionistas encuestados afirmaron que habían retirado sus inversiones de empresas con un posicionamiento deficiente en materia de ESG, mientras que el 86 % señaló que las empresas que demostraran contar con un programa y un desempeño sólidos en materia de ESG tendrían un impacto significativo y directo en las recomendaciones de los analistas en la actualidad.
Los responsables de relaciones con los inversionistas deben hacer de los criterios ESG un componente esencial de su estrategia de comunicación
Como enlace de comunicación entre la empresa y los participantes del mercado de capitales —tales como inversionistas, analistas, organismos reguladores y otras empresas—, los responsables de relaciones con inversionistas desempeñan un papel fundamental a la hora de atraer con éxito a los inversionistas adecuados.
"Sin embargo, en encuestas recientes, los responsables de relaciones con inversionistas señalan actualmente la falta de normas armonizadas y la comparabilidad limitada para los inversionistas como retos en el ámbito de los criterios ESG." Muchas empresas utilizan un marco formal, pero existen varios marcos que se pueden seguir. Casi dos tercios utilizaron la Iniciativa Global de Informes (GRI, por sus siglas en inglés) para el ejercicio financiero de 2020, mientras que aproximadamente el 10 % utilizaron el Código Alemán de Sustentabilidad (DNK) como marco para la presentación de informes no financieros.
Los proveedores de índices y las agencias de calificación también apoyan a los inversionistas en la evaluación de los criterios ESG. La calificación y la inclusión o participación en un índice ESG, así como la posición en el índice, también proporcionan señales claras a la alta dirección y a sus departamentos de relaciones con inversionistas en lo que respecta al posicionamiento y la comunicación.
Los inversionistas llevan a cabo su proceso de diligencia debida para evaluar los riesgos de sustentabilidad
Sin embargo, para los inversionistas, también surge la cuestión de los riesgos de sustentabilidad existentes. Se ha observado una creciente demanda de análisis de diligencia debida en materia de ESG por parte de los inversionistas de capital de riesgo y de capital privado en la etapa previa a la oferta pública inicial. Quieren saber desde el principio si la empresa presenta algún riesgo de sustentabilidad que pudiera afectar negativamente su valor.
Entre ellos pueden figurar riesgos que afecten tanto al curso de las operaciones (perspectiva «de afuera hacia adentro») como a las personas y al medio ambiente (perspectiva «de adentro hacia afuera»). La perspectiva «de afuera hacia adentro» se refiere a los riesgos a los que está expuesta la empresa, tales como las decisiones políticas (Pacto Verde de la UE) o las medidas regulatorias, así como a una mayor conciencia social sobre la sustentabilidad. En esencia, se trata de la resiliencia a mediano y largo plazo del modelo de negocio durante la transición hacia una economía sostenible y climáticamente neutra.
La perspectiva «de adentro hacia afuera» se refiere a los riesgos relacionados con los impactos sociales y ambientales de la actividad económica en toda la cadena de valor de la empresa. Además de los riesgos derivados de la responsabilidad por daños y perjuicios, se trata principalmente de los riesgos reputacionales y su impacto —en particular, en el potencial de mercado y el atractivo como empleador—. Al tratarse de una empresa que cotiza en bolsa, el departamento de relaciones con los inversionistas debe incorporar estos riesgos de sustentabilidad como parte de los programas internos de gestión de riesgos y cumplimiento de la empresa.
El procedimiento estándar pasará a ser un requisito obligatorio a partir de 2023
Si bien la presentación de informes ESG puede constituir actualmente un procedimiento estándar para las empresas, a partir de 2023, el contenido relacionado con los riesgos de sustentabilidad formará parte de las obligaciones de información en el informe de gestión de todas las grandes empresas y las empresas que cotizan en bolsa —con la excepción de las microempresas que cotizan en bolsa (empresas más pequeñas que cotizan en bolsa)—. [¿Existe una definición cuantitativa de esto?]
Este es otro cambio significativo en el marco de la revisión de la Directiva de la UE sobre la presentación de informes de sustentabilidad. En comparación con los requisitos de presentación de informes actualmente vigentes, esta propuesta incluye innovaciones de gran alcance.
En el futuro, las empresas deberán explicar su estrategia en materia de sustentabilidad y los objetivos derivados de ella, el papel del Consejo de Administración y del Consejo de Supervisión, así como los efectos negativos significativos relacionados con la empresa y su cadena de valor. Esta información formará parte del informe de administración correspondiente al ejercicio 2023 y está sujeta a la obligación de auditoría legal.
Además, el Reglamento de Taxonomía de la UE —que ya ha entrado en vigor— obliga a ciertas empresas orientadas al mercado de capitales a indicar, a partir del año de reporte 2021, la proporción de ingresos «verdes», inversiones (gastos de capital) y gastos operativos (gastos de funcionamiento) en relación con seis objetivos ambientales.