Mature man giving a big data presentation on a tv in a board room. There are several financial graphs and charts on the screen with a diverse group of people in the meeting room. There is paperwork and technology on the table

Cinco preguntas que los bancos deben plantearse para convertir la inversión en tecnología en valor

Los presupuestos destinados a tecnología están aumentando a nivel mundial, pero invertir en el crecimiento estratégico a largo plazo sigue siendo un desafío.


En resumen
  • Los bancos más grandes gastan, en promedio, más de 4.000 millones de dólares al año en tecnología, y gran parte de esa inversión se centra en los rendimientos a corto plazo.
  • La falta de datos relevantes, el mantenimiento de tecnologías obsoletas y la escasez de personal calificado frenan la innovación y la capacidad de demostrar el valor de las inversiones.
  • Incluso cuando los bancos innovan con éxito, la falta de información sobre el retorno de la inversión y una comunicación deficiente dificultan que los inversionistas distingan entre la actividad y el impacto.

FDesde la introducción del cajero automático en 1967 hasta los avances actuales en inteligencia artificial (IA) agentiva, la tecnología ha desempeñado un papel fundamental en la transformación de los servicios financieros. Durante ese tiempo, los clientes han llegado a esperar innovaciones tales como la banca móvil, los sistemas de pagos digitales, los servicios basados en blockchain y los asesores robóticos.

Dada la capacidad comprobada de la tecnología para transformar el sector bancario, sería razonable esperar que las instituciones financieras destinen de manera constante sus inversiones a la innovación estratégica. En la práctica, a muchos bancos les resulta difícil, principalmente debido a la forma en que se estructuran y evalúan las decisiones de inversión en tecnología.

Un nuevo estudio realizado por la organización global EY, en el que se analiza cómo 25 importantes instituciones de servicios financieros de las Américas, Asia-Pacífico y EMEA gestionan sus gastos en tecnología, revela que, a pesar del aumento en los niveles de inversión, la mayoría de los bancos siguen teniendo dificultades para priorizar y financiar la transformación a largo plazo. Un factor importante es la dificultad para medir y demostrar el retorno de la inversión (ROI) derivado de las iniciativas tecnológicas, además del reto que supone elaborar un argumento convincente que vincule el gasto en tecnología con los resultados estratégicos —lo cual es necesario para atraer nuevos fondos—.

Abordar la desconexión entre el enorme gasto en tecnología del sector bancario y su eficacia para lograr una transformación a largo plazo no es una tarea insuperable; simplemente requiere un enfoque sistémico para medir el valor y crear las estructuras necesarias para alcanzar el éxito. Creemos que estas cinco preguntas pueden ayudar a poner en marcha ese proceso.

1. ¿Contamos con un marco de gobernanza que priorice los proyectos en función de su alineación estratégica, en lugar de los beneficios inmediatos?

Según el último informe EY CEO Outlook, el 97 % e de los directores ejecutivos del sector bancario espera que sus instituciones alcancen mejores ingresos y mayor rentabilidad en 2026, y un tercio de ellos prevé un crecimiento significativo. Se centran principalmente en mejorar la participación y la retención de los clientes, la optimización operativa y la productividad, así como en la reducción tradicional de costos.

Estas prioridades se transmiten a todos los niveles de la empresa. Según nuestra investigación, los bancos más grandes del mundo gastan, en promedio, más de 4 mil millones de dólares estadounidenses en tecnología cada año; sin embargo, más de la mitad de esa cifra (58 %) se destina a actividades de corto plazo relacionadas con el funcionamiento diario del banco (RTB), mientras que casi un tercio se destina a cambios obligatorios y al presupuesto de cumplimiento normativo. Eso deja solo 12 % dedicados a lograr un cambio estratégico.

Los bancos más grandes del mundo gastan más de USD 4.000 millones al año en tecnología; sin embargo, solo el 12 % se destina a cambios estratégicos.

Un punto de partida práctico para contrarrestar este enfoque a corto plazo consiste en analizar los incentivos para los líderes: ¿recompensan los resultados estratégicos a largo plazo o refuerzan la toma de decisiones a corto plazo y con aversión al riesgo? El establecimiento de evaluaciones de retorno de inversión (ROI) «de seguimiento» a los 18, 24 y 36 meses posteriores al lanzamiento de una nueva tecnología también puede demostrar el valor real y oculto para la empresa.

2. ¿Cómo podemos destinar una mayor parte de nuestro presupuesto de tecnología a inversiones estratégicas?

El enfoque a corto plazo en el crecimiento tiene un impacto directo en las expectativas de retorno de inversión (ROI) de los bancos: el 50 %, por lo general, esperaba recuperar sus inversiones en tecnología en un plazo de 18 meses, mientras que todos los bancos que analizamos esperaban recuperar su inversión en un plazo de 36 meses. Como resultado, los proyectos de varios años rara vez reciben financiamiento, ya que la mayoría de los procesos de presupuestación priorizan los resultados inmediatos (en particular, la reducción rápida de costos) por encima de las apuestas a largo plazo. Esto ocurre a pesar de que los directores ejecutivos expresan su confianza en que la transformación impulsada por la tecnología generará crecimiento. En los últimos cinco años, menos de uno de cada tres bancos ha aprobado 10 o más proyectos con períodos de recuperación de la inversión superiores a 36 meses.

Si bien dar prioridad a las inversiones de retorno inmediato (RTB) es tanto necesario como comprensible, se requiere una forma más estratégica de evaluar el retorno de la inversión a largo plazo. Actualmente, a los bancos les cuesta incorporar medidas tanto cualitativas como cuantitativas en sus evaluaciones del retorno de inversión: el 88 % afirma que la falta de claridad en el retorno de inversión dificulta la aprobación de proyectos plurianuales, y solo el 43 % siempre toma en cuenta la alineación estratégica con los objetivos de negocio al calcular el retorno de inversión de los proyectos tecnológicos.

Menos de uno de cada tres bancos ha aprobado más de 10 proyectos con períodos de recuperación de la inversión superiores a 36 meses.

Cuestionar los procesos tradicionales de elaboración de presupuestos anuales para impulsar iniciativas transformadoras es un buen primer paso para equilibrar las prioridades en materia de gasto en tecnología. El desarrollo de una estrategia para automatizar más procesos cotidianos e identificar a quiénes dentro de la organización se resisten más a la reducción de costos de RTB y cuáles son sus motivos para mantener el statu quo también permitirá determinar en qué áreas se puede aprovechar mejor el presupuesto.
 

3. ¿Cómo nos aseguramos de que nuestros planes de transformación sean realistas y tengan en cuenta las complejidades de la integración de los sistemas heredados?

La necesidad de mantener una infraestructura obsoleta (y la complejidad que implica conectar y administrar sistemas nuevos y antiguos) es otro factor que dificulta la capacidad de los bancos para liberar capital destinado a la inversión. Más de 80 % de los bancos señalan que sus sistemas heredados les impiden reducir el gasto en RTB, mientras que 86% afirman que esos mismos sistemas obsoletos son la causa principal de los fracasos en los proyectos de TI.
 

Los proyectos con un argumento comercial poco sólido también pueden llevar a los ejecutivos a cuestionar la financiación estratégica futura en materia de tecnología. A esto se suma, con frecuencia, la falta de datos significativos a la hora de medir el retorno de inversión (ROI) de las inversiones en tecnología en comparación con las expectativas del análisis de viabilidad. Tres cuartas partes de los bancos que realizan pruebas retrospectivas de las proyecciones del retorno de inversión (ROI) no lo hacen de manera rigurosa, ya que apresuran las evaluaciones una vez finalizado el proyecto, mientras que el 60 % a admite que la calidad inconsistente de los datos y el acceso limitado a los mismos dificultan la evaluación precisa del ROI.

Un enfoque podría consistir en identificar los productos, procesos o experiencias de los clientes específicos que se ven afectados por la tecnología obsoleta. Otra opción consiste en elaborar análisis de viabilidad sólidos para los planes de jubilación existentes que cuantifiquen los ahorros a largo plazo y la reducción de riesgos.
 

4. ¿Cómo estamos preparando al talento de la organización para el futuro, a fin de contar con las habilidades necesarias para aprovechar los avances innovadores?

La reciente encuesta CEO Outlook puso de manifiesto la gran confianza que tienen los líderes del sector bancario en el valor de la IA, ya que el 81 % e afirmó que esas inversiones ya han generado más valor del previsto. Sin embargo, todos los bancos se enfrentan a serios desafíos en materia de talento, ya que compiten con otros sectores para contratar a las personas adecuadas. Para compensar esto, los bancos desean dar cada vez más prioridad al reciclaje profesional de su personal actual, pero se enfrentan a una escasez interna de habilidades, especialmente en materia de ciberseguridad e IA generativa (GenAI). Más de dos tercios de los bancos (71 %) identifican estas carencias como deficiencias críticas en su plantilla, lo que les dificulta tanto llevar a cabo la transformación como demostrar su valor.
 

Es fundamental acelerar los programas internos de recapacitación, mejora de competencias y reasignación de personal en los ámbitos de la IA general y la ciberseguridad para subsanar las brechas urgentes en materia de capacidades. Los bancos también deberían considerar la posibilidad de crear un sistema que incentive a los ingenieros con mayor experiencia a orientar a los jóvenes talentos, en lugar de centrarse únicamente en sus propios objetivos, como una estrategia eficaz.

5. ¿Estamos haciendo todo lo posible para compartir nuestros avances en materia de innovación con la junta directiva y las partes interesadas externas?

Incluso cuando los bancos están logrando avances genuinos en materia de transformación impulsada por la tecnología, a menudo les cuesta traducir ese esfuerzo en una narrativa de innovación creíble para los inversionistas, lo que genera una desconexión entre lo que está sucediendo dentro de la organización y lo que el mercado puede percibir. Para cerrar esta brecha se requiere un análisis más riguroso del retorno de la inversión (ROI) y una comunicación más clara de los resultados estratégicos, de modo que los consejos de administración y los mercados puedan distinguir entre la actividad y el impacto. Una investigación de EY reveló que un banco líder lanzó tan solo 11 productos de innovación visibles externamente —soluciones que abarcan áreas como pagos, modernización digital, experiencias de cliente basadas en datos, la ciberseguridad, la nube y las capacidades basadas en IA— entre enero de 2023 y marzo de 2025, a pesar de haber presentado más de 2,000 patentes durante el mismo período. Esto pone de manifiesto que el liderazgo en innovación tal como se percibe puede no reflejar la actividad subyacente de investigación y desarrollo, y lo fácil que es malinterpretar la inversión en tecnología cuando los resultados y la narrativa no van a la par.

Un banco líder lanzó tan solo 11 productos innovadores, a pesar de haber presentado más de 2.000 patentes.

Al vincular el gasto en tecnología con los resultados estratégicos, los bancos pueden traducir sus esfuerzos de innovación en narrativas claras de valor para los inversionistas. Además, deben mejorar la forma en que comparten y comunican los avances en materia de innovación con la junta directiva y todas las partes interesadas externas.

Resumen

Los bancos están invirtiendo más que nunca en tecnología; sin embargo, gran parte de ese gasto sigue destinado a actividades de RTB, expectativas de retorno de inversión a corto plazo y limitaciones de los sistemas heredados. Los modelos de gobernanza, los procesos de financiamiento, las limitaciones en materia de datos y las brechas en las competencias dificultan que la transformación a largo plazo sea sostenible. Sin una alineación más clara entre la inversión en tecnología, los resultados medibles y una comunicación eficaz, el aumento del gasto corre el riesgo de generar cambios incrementales en lugar de valor estratégico.

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