Las opiniones sobre la IA como un desafío coinciden en gran medida entre los inversionistas y los equipos de administración: el 18 % de los socios generales y el 17 % de las empresas del portfolio la identifican como una preocupación, lo que refuerza la idea de que la IA se está convirtiendo en un área de interés común en la preparación para la salida. Para los equipos de gestión, el reto suele ser de carácter práctico: la fragmentación de los datos, la falta de claridad en cuanto a quién es responsable de los casos de uso, la implementación limitada a gran escala y la dificultad para cuantificar el impacto de las iniciativas de IA pueden dificultar la presentación de un discurso coherente sobre la IA a los compradores.
Por lo tanto, la IA se está convirtiendo en un prisma cada vez más importante a través del cual los compradores evalúan tanto el riesgo como el potencial de ganancia. En cuanto a los riesgos, los compradores desean comprender si la IA podría transformar el mercado de la empresa objetivo, incluyendo su impacto en el poder de fijación de precios, el comportamiento de los clientes, las estructuras de costos, los modelos de prestación de servicios y las barreras de entrada. Por el lado positivo, están evaluando si la empresa cuenta con un plan creíble para utilizar la IA con el fin de mejorar la productividad, la eficacia comercial, la toma de decisiones, el desarrollo de productos o la experiencia del cliente.
Es importante destacar que es probable que los compradores distingan entre la actividad relacionada con la IA y la estrategia de IA. Es posible que una lista de proyectos piloto o de herramientas de productividad aisladas no sea suficiente para respaldar la valoración. Una estrategia de IA creíble debe indicar en qué partes del modelo operativo se integra la IA, cómo se miden los beneficios, qué mecanismos de gobernanza se han establecido y cómo se puede ampliar su adopción bajo la dirección del próximo responsable.
Esto vuelve a poner de relieve la importancia de que los datos estén listos para su uso: sin datos limpios, accesibles y bien gestionados, las afirmaciones sobre la IA pueden volverse rápidamente difíciles de demostrar durante el proceso de diligencia debida. Como resultado, la IA se está convirtiendo en parte del argumento de inversión. Se espera que las empresas expliquen no solo cómo están utilizando la IA en la actualidad, sino también cómo esta afecta la creación de valor futura, el posicionamiento competitivo y el riesgo de pérdidas. Es probable que aquellas empresas que puedan demostrar avances tangibles, beneficios cuantificados y una hoja de ruta creíble logren generar una mayor confianza entre los compradores. Aquellas empresas que no puedan hacerlo podrían enfrentarse a un escrutinio más riguroso, plazos de diligencia debida más prolongados y presiones en materia de valuación, especialmente en los sectores más expuestos a la disrupción impulsada por la IA.
Esté preparado para la salida, no reaccione ante ella.
El sector del capital de riesgo está entrando en un período en el que la disciplina en la ejecución de las salidas es más importante que nunca. Aunque las condiciones del mercado suelen fluctuar debido a factores externos que escapan al control de las firmas de capital privado, aquellas que incorporen la planificación de la salida desde el inicio —mediante el fortalecimiento de la infraestructura de datos, el mantenimiento de un sistema de informes disciplinado, la adopción de IA y tecnologías emergentes, la preparación minuciosa del equipo directivo y el desarrollo de una historia de valor creíble y basada en evidencia— estarán en la mejor posición para aprovechar las oportunidades de convertir el desempeño en valor concretado. Las empresas que obtengan mejores resultados en este entorno no serán necesariamente siempre aquellas con los activos de mayor rendimiento; serán aquellas que estén «listas para actuar» con decisión cuando el mercado lo permita.