En el mercado asegurador colombiano —y también a nivel global— la implementación de la NIIF 17 ha dejado de ser un reto puramente técnico para convertirse en un desafío de integración organizacional.
Hoy ya no es suficiente contar con buenos actuarios o con contadores expertos. Uno de los principales factores de éxito en la implementación radica en la alineación efectiva entre diferentes frentes: actuaría, contabilidad, riesgos y tecnología. Más allá de la robustez de los modelos, lo verdaderamente crítico es que toda la organización funcione de manera coordinada.
Históricamente, las aseguradoras han trabajado mediante procesos en los que la información pasaba de un área a otra con interrupciones y ajustes manuales. Bajo la NIIF 17, ese modelo de trabajo resulta prácticamente inviable. Para cumplir con los principios que plantea la norma, se requiere una visión integrada donde al menos cuatro pilares funcionen como un solo motor:
Actuaria y contabilidad:
Las valoraciones técnicas de los pasivos y activos por contratos de seguros, así como las proyecciones de flujos de caja, deben integrarse directamente en el motor contable. La contabilidad deja de ser únicamente un registro del pasado y pasa a incorporar proyecciones del futuro.
Gestión de riesgos:
Las hipótesis técnicas y los ajustes actuariales deben ser coherentes con la realidad financiera de la compañía, evitando volatilidades patrimoniales que no respondan a la gestión real del negocio.
Tecnología:
Se convierte en un habilitador clave. Debe garantizar la trazabilidad del dato desde la póliza hasta el reporte final, reduciendo errores operativos y eliminando la dependencia de procesos manuales.
Lecciones aprendidas: la evidencia global
Los reportes globales de EY sobre las lecciones aprendidas en Europa —donde la norma rige desde 2023— confirman que el mayor obstáculo no fue la complejidad matemática, sino la falta de integración entre áreas.
En el análisis Impacts of IFRS 17 insurance contracts accounting standard: considerations for data, systems and processes, se evidencia que el éxito de la norma no depende de un cálculo aislado, sino de una solución verdaderamente integrada. Esto solo es posible mediante una conexión estrecha entre datos, procesos y funciones, especialmente entre actuaría y finanzas.
El desafío en Colombia
El riesgo estratégico para el mercado colombiano no es únicamente el incumplimiento regulatorio, sino la fricción operativa. Una aseguradora donde la información no fluye de manera alineada entre áreas es, en la práctica, una organización más lenta, menos eficiente y más vulnerable.
Por el contrario, las compañías que logren derribar las barreras entre sus departamentos técnicos y financieros no solo estarán cumpliendo con los requerimientos regulatorios. También estarán construyendo una ventaja competitiva basada en la calidad de sus datos, la agilidad de su operación y la precisión de su toma de decisiones.