De acuerdo con el reporte, los países latinoamericanos se preparan para incrementar las supervisiones relacionadas con CRS. La OCDE ha proporcionado diversos manuales y capacitaciones sobre cómo auditar a instituciones financieras en materia de CRS. Los 10 países de la región que ya implementaron CRS recibieron asistencia técnica en ese sentido. La presión internacional para incrementar estas actividades es significativa, ya que los países están siendo evaluados al respecto.
Además, los países latinoamericanos se preparan para implementar las modificaciones a CRS. Entre otros cambios, se requerirá que las instituciones financieras reporten información adicional, como la naturaleza de la cuenta y si se obtuvo la autocertificación correspondiente. Otro punto clave será la implementación de obligaciones de reporte y debida diligencia respecto de criptoactivos. [1]
Las instituciones financieras y los proveedores de servicios de criptoactivos deberían analizar estos estándares internacionales, así como la legislación doméstica aplicable. En el corto plazo, será clave prepararse para atender auditorías en estas materias e implementar las nuevas conforme a CRS y CARF.
Beneficiario efectivo
El reporte resalta la creciente atención a la disponibilidad y reporte de información sobre beneficiarios efectivos (beneficial owners). De acuerdo con el reporte, si bien la mayoría de los países ya implementaron los marcos jurídicos correspondientes, el enfoque ahora será la supervisión efectiva de estas obligaciones y su interacción con otros marcos regulatorios, como el de prevención de lavado de dinero.
En este contexto, los sujetos obligados a la identificación y el reporte de beneficiarios efectivos deberían prepararse ante posibles revisiones de las autoridades.
Uso de la información para fines no fiscales
De acuerdo con el reporte, la región está impulsando el uso de información intercambiada conforme a tratados fiscales para otros fines, como el combate a los flujos financieros ilícitos. Inclusive, el reporte señala que siete países ya firmaron un acuerdo de autoridad competente para implementar estas actividades. Algunas jurisdicciones ya han tenido avances relevantes en la práctica. Por ejemplo, Argentina obtuvo autorización para compartir información intercambiada bajo tratados fiscales con su Unidad de Inteligencia Financiera.[2]
Ante la creciente coordinación entre autoridades fiscales y no fiscales (por ejemplo, Unidad de Inteligencia Financiera), las empresas deben asegurar la coordinación entre sus distintas funciones internas, particularmente las áreas fiscales y de cumplimiento en materia de prevención de lavado de dinero.
Conclusiones
Ante el creciente uso de los mecanismos de cooperación internacional por parte de las autoridades fiscales en la región, las empresas multinacionales, high-net-worth individuals, así como instituciones financieras, proveedores de servicios de criptoactivos y sujetos obligados a identificar beneficiarios efectivos, deberían evaluar proactivamente sus procesos de cumplimiento y prepararse para posibles supervisiones y auditorías. En particular, estos actores podrían:
- Analizar los mecanismos mediante los cuales las autoridades pueden obtener información del extranjero, así como el alcance de dichas facultades.
- Reforzar sus actividades de cumplimiento relacionadas con CRS y beneficiario efectivo, así como tomar acciones preventivas de cara a posibles auditorías
- Coordinar la implementación de nuevas obligaciones, incluyendo CARF y las modificaciones a CRS.
- Promover la cooperación entre las áreas fiscal y de prevención de lavado de dinero.
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