La nueva duración máxima de la jornada semanal, así como las nuevas reglas aplicables al trabajo extraordinario, representan una serie de retos en términos de cómo las empresas gestionan la productividad, así como sus implicaciones desde distintos enfoques que van de lo fiscal, hasta lo legal – laboral, seguridad social, compensaciones y beneficios, y, por supuesto, de capital humano.
Esta reforma marca uno de los ajustes laborales más significativos en México en los últimos años y deriva en cambios relevantes en la planeación operativa y en la gestión del talento dentro de las organizaciones.