Las aseguradoras están ampliando su infraestructura digital e incorporando inteligencia artificial a lo largo de toda su cadena de valor, desde la atención al cliente y la gestión de siniestros, hasta la detección de fraudes y la toma de decisiones de negocio. Al mismo tiempo, continúan dependiendo en gran medida de plataformas en la nube, proveedores de datos y sistemas gestionados por terceros para operar.
Esto incrementa la exposición cibernética en canales de atención al cliente, entornos analíticos y conexiones con terceros. A la vez, los avances en inteligencia artificial están facilitando la identificación y explotación rápida de vulnerabilidades, así como el mantenimiento de accesos mediante movimientos laterales y técnicas conocidas como living off the land.
Para las aseguradoras, el gran desafío consiste en proteger todo el ecosistema digital —incluyendo canales de distribución— manteniendo al mismo tiempo una adecuada visibilidad y alineación de controles. Esta tarea se vuelve cada vez más compleja conforme evolucionan las herramientas habilitadas por IA, las APIs y las plataformas interconectadas, redefiniendo continuamente la superficie de ataque.