D urante muchos años, cuando se hablaba de riesgos externos para las empresas, la conversación giraba alrededor de la economía global o local, la política o los cambios en la regulación; sin embargo, los resultados más recientes de la encuesta Desafíos y tendencias para las empresas en México y Latinoamérica 2026 de EY, muestran que el entorno de negocios está cambiando y que los retos que más preocupan a los líderes empresariales son distintos a los de hace apenas una década.
La pregunta que se hizo a los ejecutivos encuestados fue sencilla: ¿cuáles son los principales riesgos externos para las empresas en los próximos años?, y la respuesta fue muy reveladora. Hoy las organizaciones están mucho más preocupadas por los cambios en sus industrias, la evolución de los consumidores y la llegada de nuevos competidores; que por los riesgos tradicionales.
Esto no significa que factores como la economía o la política hayan dejado de ser relevantes, sino que ya no son suficientes para explicar el éxito o fracaso de una organización. El mercado se ha vuelto más dinámico, más incierto y considerablemente más competitivo, obligando a las empresas a adaptarse a múltiples transformaciones de manera simultánea.
Por otra parte, al analizar las respuestas de ejecutivos y empresarios en distintos países de América Latina, encontramos hallazgos particularmente interesantes. Aunque existen desafíos compartidos en toda la región, las prioridades empresariales cambian de manera significativa entre los distintos mercados. Esto confirma algo que Latinoamérica no puede gestionarse con una sola estrategia regional, ya que cada país tiene dinámicas competitivas, regulatorias y de consumo diferentes, por lo que las empresas que comprendan mejor las particularidades de cada mercado tendrán una ventaja importante frente a otras que continúan operando bajo enfoques homogéneos. Esto quiere decir que, en un contexto de creciente volatilidad, la capacidad de leer correctamente el entorno local se está convirtiendo en una fortaleza cada vez más importante.
México es un ejemplo claro de esta tendencia. Los principales desafíos externos identificados por ejecutivos mexicanos están estrechamente relacionados con el mercado. Estos empresarios identifican los riesgos propios de cada sector, los cambios en las preferencias de los consumidores y la entrada de nuevos competidores como las principales preocupaciones y retos externos para las empresas; lo cual refleja que las organizaciones enfrentan una presión constante para comprender mejor a sus clientes, identificar tendencias emergentes y responder a nuevos cambios en el mercado, los cuales cada vez son más rápidos. La lección es evidente: conocer el sector y entender al cliente han dejado de ser ventajas deseables para convertirse en capacidades estratégicas fundamentales; sin embargo, también sería un error asumir que todas las industrias enfrentan los mismos riesgos o que existe una fórmula única para gestionarlos.
Uno de los hallazgos más relevantes que arrojó la encuesta es que la naturaleza del riesgo o de los retos cambia significativamente dependiendo del sector económico. Por ejemplo, en industrias como la de energía, petróleo o minería, la incertidumbre geopolítica aparece como una de las principales preocupaciones y parece ser el resultado de acontecimientos como son las tensiones comerciales, los conflictos internacionales, la competencia por recursos estratégicos y la reconfiguración de las cadenas de suministro, factores que están constantemente alterando las decisiones de inversión y las operaciones a escala global. Cada vez resulta más evidente que los acontecimientos internacionales tienen un impacto directo en las empresas y que la geopolítica ya no es un tema exclusivo de gobiernos, diplomáticos o especialistas en relaciones internacionales.
En contraste, sectores como el retail o consumo enfrentan una realidad distinta. Su principal desafío externo proviene de los cambios en la demanda y en el comportamiento de los consumidores. Hoy los clientes son más informados, más exigentes y difíciles de predecir. La digitalización les permite comparar productos en tiempo real, evaluar alternativas y cambiar rápidamente de preferencias. A esto se suma la creciente adopción de herramientas de inteligencia artificial para apoyar decisiones de compra, lo que está transformando la manera en que las personas interactúan con las distintas marcas. En este entorno, la velocidad de adaptación comienza a ser tan importante como la calidad de los productos o servicios que ofrece una empresa.
En resumen, lo que antes tomaba años hoy puede ocurrir en cuestión de meses. Este fenómeno obliga a las organizaciones a replantear continuamente sus modelos de negocio y a construir capacidades que les permitan anticipar cambios antes de que estos afecten su posición competitiva.
Todo esto nos lleva a una conclusión central: la naturaleza del riesgo empresarial está cambiando. Las organizaciones ya no pueden analizar el riesgo externo únicamente desde una perspectiva financiera, económica o regulatoria. Factores como la geopolítica, la tecnología, la competencia global y los cambios en el comportamiento de los consumidores están adquiriendo una relevancia cada vez mayor.
Uno de los cambios más significativos es precisamente la incorporación de la geopolítica en la agenda corporativa. Conceptos como seguridad económica, relocalización de cadenas productivas, política industrial, soberanía tecnológica y tensiones comerciales, hoy forman parte de las discusiones estratégicas de muchas empresas multinacionales y locales.
En este contexto, la verdadera ventaja competitiva no estará en reaccionar más rápido que los demás, sino en desarrollar la capacidad de anticipar lo que viene. Las organizaciones que combinen análisis de datos, inteligencia artificial y una cultura de innovación continua estarán mejor preparadas para identificar oportunidades, entender cambios en sus mercados y gestionar riesgos externos antes que sus competidores.
En un entorno donde la única constante es el cambio, la anticipación y el trabajo con distintos escenarios se está convirtiendo en una de las capacidades estratégicas más valiosas para cualquier empresa porque, al final, el mayor riesgo no es la incertidumbre, sino la imposibilidad de entender cómo está cambiando el mundo que nos rodea.