L a práctica de precios de transferencia ha evolucionado significativamente gracias a la tecnología, lo cual ha permitido automatizar procesos repetitivos y mejorar la precisión y consistencia en el cumplimiento. En EY, hemos integrado plataformas avanzadas y adoptado inteligencia artificial generativa (GenIA) para optimizar el análisis, la trazabilidad y la gestión de información fiscal. Esta transformación facilita una operación colaborativa y estandarizada a nivel global, generando valor agregado para nuestros clientes. Así, respondemos a las crecientes exigencias regulatorias con soluciones innovadoras y equipos multidisciplinarios.
En los últimos años, el entorno fiscal global ha experimentado cambios acelerados, impulsando a las organizaciones a transformar su práctica tributaria mediante la incorporación de tecnología. Este fenómeno ha sido facilitado por un mayor acceso a la información y la irrupción de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial (IA), que han permitido la automatización de procesos regulatorios y operativos, tanto en los sistemas de las autoridades tributarias como en las empresas.
Para las áreas financieras y fiscales (y los profesionales involucrados en las mismas), este cambio no solo implica responder a nuevas obligaciones, sino también una oportunidad clara para evolucionar hacia modelos de operación más precisos, ágiles y preparados para la supervisión digital —casi en tiempo real— que vivimos actualmente. En síntesis, la adopción de tecnología en el ámbito tributario surge como una respuesta a un entorno más digital, fiscalizado y exigente.
Las autoridades fiscales hoy cuentan con herramientas avanzadas que les permiten intercambiar información con mayor rapidez, coordinar revisiones entre diferentes jurisdicciones y automatizar varios de sus procesos internos. Esto les ayuda a identificar indicadores o KPIs de los contribuyentes que no son consistentes con resultados históricos o que representan áreas de riesgo, invitando a la autocorrección a través de cartas invitación y otros procesos amistosos que requieren menos tiempo y recursos propios. Como resultado, la fiscalización se centra más en la forma, la coherencia entre datos y la capacidad del contribuyente para explicar sus operaciones.
Derivado de un mundo globalizado y altamente interrelacionado, hemos visto una evolución en la normativa y las guías de precios de transferencia propuestas por la OCDE, en donde los análisis de precios de transferencia y las operaciones intercompañía requieren la adopción de modelos cada vez más sofisticados. Esto ha sido posible gracias a la tecnología que permite desarrollar análisis más profundos y completos, en un entorno donde la precisión y la trazabilidad ya no son opcionales.
¿Cómo ha cambiado la práctica de precios de transferencia gracias a la tecnología?
El uso de software especializado, bases de datos ampliadas, modelos de automatización e IA ha permitido disminuir errores, aumentar la consistencia y obtener resultados más rápidos. Hoy en día, procesos que antes eran manuales y altamente repetitivos —como la recopilación de información, la preparación de bases, o ciertas validaciones— pueden ser automatizados, liberando tiempo y permitiendo un enfoque en actividades de mayor valor estratégico.
Las nuevas plataformas tecnológicas han creado un entorno más colaborativo, facilitando una operación más integrada entre equipos locales, regionales y globales. La innovación permite la implementación de metodologías y herramientas estandarizadas, generando economías de escala y fortaleciendo la coherencia global que tanto demandan los grupos multinacionales en la definición de sus perfiles funcionales y documentación de cumplimiento. Esto ha llevado a organizaciones como EY, a formar equipos que combinan conocimiento fiscal con habilidades tecnológicas.
Un paso delante de las tendencias
En EY hemos logrado construir, desarrollar y actualizar en una sola plataforma la gestión e intercambio de información (SharePoint), el seguimiento de proyectos (Project Manager), la validación de datos (cross-checking), la realización de análisis económicos (benchmarking) y la mejora de la trazabilidad en cada fase del proceso fiscal y de precios de transferencia.
Además, hemos realizado una significativa inversión en la adopción de GenIA, que se ha convertido en un habilitador clave para tareas fiscales. Esto incluye la creación de asistentes virtuales que ayudan a identificar y sintetizar información compleja, brindando el soporte y la evidencia necesaria en términos de materialidad y sustancia económica, tan requeridos por las autoridades fiscales en las revisiones actuales. La clave no es solo usar IA, sino enseñar a nuestros equipos a interactuar con ella de manera precisa y responsable.
Las colaboraciones con empresas tecnológicas globales, como Microsoft y Nvidia, fortalecen nuestro ecosistema tecnológico, permitiéndonos incorporar capacidades avanzadas y mantenernos alineados con estándares de innovación internacionales.
Esta evolución también se traduce en la atracción y retención de talento que busca trabajar con herramientas modernas y procesos eficientes, lo que nos permite anticipar las necesidades del mercado y las exigencias regulatorias, potenciando nuestra experiencia profesional mediante la aplicación estratégica de la tecnología.
¿Cómo se traduce esto a nuestros clientes?
Los avances tecnológicos se traducen en beneficios tangibles, como una mayor precisión y consistencia en el cumplimiento, mejores decisiones basadas en datos y analítica, procesos más ágiles y de menor dependencia de tareas manuales. Además, se logra una visibilidad global esencial en entornos multinacionales y una mejor preparación ante revisiones de las autoridades.
En EY, vemos a la innovación como un proceso continuo que nos permite estar mejor posicionados para acompañar a nuestros clientes en su propia evolución.