E n los primeros meses del año se han presentado retos geopolíticamente problemáticos que confrontan visiones globales completamente distintas. Para muestra, el 1 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció órdenes ejecutivas que imponen aranceles del 25 % a Canadá y México, así como un 10 % a China.
Afortunadamente, como resultado del diálogo entre México y Estados Unidos, además de una serie de fuertes negociaciones, se logró un acuerdo para pausar la entrada en vigor de dichas órdenes ejecutivas por 30 días; es decir, hasta el 4 de marzo del 2025. No obstante, las nuevas políticas comerciales de la administración Trump obligan a las empresas mexicanas a aprovechar estos 30 días para reexaminar la eficiencia de sus negocios y encontrar un nuevo balance en las cadenas de suministro globales.
En este nuevo escenario, en donde probablemente exista una imposición de aranceles del 25 % para todas las importaciones de mercancías provenientes de México y Canadá, es de esperar que, en los próximos meses, estos dos países respondan con aranceles similares a productos de Estados Unidos, lo que podría traer efectos negativos no solo para las economías de Norteamérica, sino de todo el mundo.
De acuerdo con análisis de EY, los efectos negativos que traerían aranceles tan altos podrían verse reflejados en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países del T-MEC. En el caso de México, se estima que su PIB se reduciría hasta 1.6 % menos; en el caso de Canadá un 2.7 % menos; y en Estados Unidos un 1.5 % menos de lo pronosticado para 2025.
La trascendencia de nuestro vínculo
Actualmente, México es el principal socio comercial de los Estados Unidos. En 2024, el 83.1 % de nuestras exportaciones tuvieron como destino ese país, para alcanzar un total de 469,603 millones de dólares. Por su parte, Estados Unidos tuvo una participación del 40.2 % de nuestras importaciones, con un total de 231,680 millones de dólares.
Según datos de la Secretaría de Economía, nuestros principales productos de exportación a los Estados Unidos son aquellos ligados al sector Automotriz, como son automóviles, autocamiones, tractores y autopartes. Adicional a este sector, también destacan las máquinas de procesamiento de datos, lo alambres y cables eléctricos, así como los teléfonos celulares.
Por su parte, los principales artículos que México compra a Estados Unidos son productos minerales como los aceites de petróleo, gas, cobre y sus concentrados. También sobresale el sector automotriz con autopartes, motores de combustión interna y vehículos.
Recomendaciones para los empresarios mexicanos
Ante este escenario y la posible afectación de aranceles a los productos antes mencionados, las empresas y sus líderes tendrán que considerar algunas opciones en el corto y mediano plazo, por ejemplo:
- Trasladar el costo a los consumidores. Para muchos, esto suena como una consecuencia lógica; sin embargo, no siempre es viable y puede provocar disgusto en consumidores leales o simplemente generar una desventaja competitiva en el mercado de Norteamérica.
- Planeación aduanera y fiscal. En algunos casos, el aumento en las tarifas arancelarias se puede mitigar absorbiendo el costo y tratando de reducir algunos otros gastos. Para tomar decisiones adecuadas y tener éxito, se requiere de un análisis detallado de vulnerabilidad arancelaria y una buena planeación fiscal internacional.
- Relocación de una parte de la producción. Algunas empresas pueden considerar esta práctica; sin embargo, es una medida que requiere de un análisis detallado que tenga como fin aprovechar economías de escala internas, así como las ventajas de internacionalización que posea la empresa. Por ejemplo, trasladar de forma rápida líneas o planes de nuevas líneas de producción a países en donde ya cuenta con operaciones y que no se verán afectados con tarifas arancelarias en el mercado final en el corto plazo.
- Nuevos mercados. Las empresas también podrían redireccionar su producción a nuevos mercados. Si bien esta medida sería considerada de mediano o largo plazo, en el caso de empresas localizadas en nuestro país, sin importar la nacionalidad de sus casas matrices, pueden aprovechar los 14 tratados comerciales que México ha celebrado con otros 50 países.
- Cabildeo. Algunas empresas podrán evaluar la viabilidad de esta práctica que consiste en contratar profesionales para defender sus intereses ante tomadores de decisiones políticas que puedan afectar sus intereses; o bien, acercarse a cámaras e instituciones que representen su sector.
Finalmente, el primer trimestre de 2025 presentará muchos retos para las empresas de Norteamérica y sus líderes, por lo que recomendamos mantenerse informados, plantear escenarios, evaluar sus estrategias, riesgos y analizar oportunidades futuras para responder a estos cambios relacionados con el comercio internacional.