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En EY, nuestro propósito es construir un mejor mundo de negocios. Las perspectivas y servicios que brindamos ayudan a crear valor a largo plazo para los clientes, las personas y la sociedad, y generar confianza en los mercados de capital.
En su segundo informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una visión estratégica para que México aproveche la reorganización de la economía global mediante una combinación de fortalecimiento del Estado, atracción de inversión productiva e integración económica regional. El planteamiento se da en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, reconfiguración de cadenas de suministro y mayor competencia internacional por atraer capital.
Lo más relevante:
El gobierno mantiene una narrativa orientada a la atracción de inversión y el fortalecimiento de las capacidades productivas nacionales, pese al impacto de los aranceles estadounidenses en sectores como automotriz, acero y aluminio.
Los anuncios del Plan México, los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, la simplificación regulatoria y la creación de una ventanilla única para la inversión buscan ofrecer mayor certidumbre, infraestructura y agilidad administrativa para atraer capital productivo.
México pretende participar en segmentos de mayor valor agregado mediante proyectos vinculados con semiconductores, vehículos eléctricos, supercomputación, satélites y desarrollo tecnológico nacional.
Los anuncios relacionados con infraestructura, energía y agua destacan por su potencial para atender algunos de los principales retos de los inversionistas interesados en expandir o relocalizar operaciones en el país, incluyendo redes eléctricas, gasoductos, carreteras, puertos, trenes y proyectos hidráulicos.
La capacidad de México para aprovechar la oportunidad del nearshoring podría estar ligada a factores como infraestructura, energía, talento, innovación, seguridad jurídica y estabilidad regulatoria, en un entorno marcado por la creciente integración productiva de América del Norte y las futuras revisiones y negociaciones del T-MEC.
El nearshoring representa probablemente la mayor oportunidad de desarrollo económico para México en muchos años, pero esa oportunidad no está garantizada. Requerirá de una fuerte coordinación entre empresarios, gobierno, sociedad y universidades, además de una visión de largo plazo que trascienda ciclos políticos. El verdadero desafío y la gran oportunidad está en convertir este momento geopolítico excepcional en un proyecto sostenible de crecimiento, competitividad y prosperidad para las próximas décadas