México busca consolidarse como destino para producciones audiovisuales nacionales e internacionales mediante un nuevo esquema de incentivos fiscales y una estrategia de promoción ante estudios y plataformas globales. De acuerdo con el Gobierno de México, el objetivo es incrementar la inversión, la actividad económica y la participación de proveedores nacionales en la industria. En ese contexto, recientemente el estado de Morelos recibió a una delegación integrada por 25 productores y ejecutivos de diversas productoras de streaming, como parte de los esfuerzos para atraer proyectos al país.
Datos clave
- El Gobierno de México anunció un incentivo de hasta 30% del Impuesto Sobre la Renta (ISR) sobre el gasto realizado en territorio nacional para proyectos audiovisuales.
- El incentivo tendrá un tope máximo de 40 millones de pesos por proyecto o proceso y exigirá al menos 70% de proveeduría nacional.
- La actividad cinematográfica generó 21,619 millones de pesos en 2024, equivalente a 0.07% de la economía nacional y 17.2% del PIB cultural, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).
- La producción cinematográfica involucró a 17,830 personas durante 2025.
- En 2025, México registró 235 largometrajes en producción, 66 series mexicanas y 63 coproducciones con 27 países, de acuerdo con el IMCINE.
La apertura de este diálogo entre autoridades federales y altos ejecutivos de empresas líderes del sector audiovisual, así como los incentivos anunciados en el primer semestre del año, envían una señal positiva al mercado. Demuestra una visión compartida sobre el potencial de esta industria para impulsar la inversión, crear oportunidades de empleo bien remunerado y contribuir al crecimiento económico del país.
No obstante, tomando en cuenta la experiencia de México en industrias como la automotriz, la manufactura avanzada y el nearshoring, se demuestra que los incentivos fiscales, por sí solos, no aseguran una ventaja competitiva sostenible. El verdadero reto será fortalecer el ecosistema que rodea a la industria audiovisual, impulsando la proveeduría nacional, la infraestructura, la certidumbre para los inversionistas y el desarrollo de talento especializado en conjunto con centros de enseñanza y universidades.
Si estos elementos se articulan de manera adecuada, México tiene la oportunidad de posicionarse no solo como un destino atractivo para producciones internacionales, sino como un hub regional de contenido audiovisual con mayor integración local, innovación y generación de valor agregado. Además, el impacto podría generar un efecto dominó y extenderse a sectores estratégicos como turismo, tecnología, logística, bienes raíces y servicios profesionales, amplificando los beneficios económicos a nivel nacional.