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6 claves para contener una crisis

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Artículo publicado en el diario El Peruano en noviembre de 2025.

Óscar Meléndez explica cómo una primera reacción correcta evita agravar una crisis corporativa.

Como en la vida misma, en el mundo corporativo las crisis no avisan. Y tan importante como prevenirlas es saber cómo reaccionar cuando llegan. Lo principal es reaccionar bien en ese primer momento. Esa primera reacción será determinante para contener, comprender, corregir, mejorar o incluso fracasar en esta tarea. 

Dado que esa primera reacción debería ser rápida, lo ideal es contar con protocolos claros, ensayados mediante simulacros en tiempos de calma, que puedan ser una herramienta para tomar decisiones informadas y seguras cuando impera la confusión. El reto que deben perseguir estos protocolos no debe estar en solo resolver el incidente, sino en hacerlo preservando la integridad de la narrativa y el valor de la evidencia. En otras palabras, descubrir la verdad “sin contaminarla”.

Comentar, por ejemplo, sospechas entre los miembros de la compañía, pedir reportes inusuales, interrogar prematuramente o exigir accesos a correos, puede poner en riesgo una investigación forense y agravar el problema. De igual forma el perder de vista la protección de los derechos laborales o la utilización de pruebas con información sensible. Todo protocolo debe proteger tanto la evidencia como a las personas involucradas para evitar consecuencias legales graves. Ningún cabo suelto puede ser subestimado. El trabajo de investigación debe ser prolijo, pulcro.

Entonces, ¿qué debemos considerar para construir un protocolo de investigación eficaz?

 

El primer punto debería ser definir, mediante un protocolo, quién recibe las alertas, cómo se verifica su verosimilitud y cuándo se activa la investigación. En segundo lugar, velar por que en la investigación se resguarden los accesos, correos y registros, garantizando su conservación sin manipulación. En tercer lugar, determinar quién lidera la investigación, quién decide, quién ejecuta y cuándo intervienen asesores externos. En cuarto lugar, velar por que los protocolos salvaguarden la integridad y privacidad de denunciantes e involucrados. En quinto lugar, tener bien mapeados, desde un inicio, los riesgos jurídicos, para evitar sanciones. Y, por último, definir con precisión qué se comunica (y qué no). En otras palabras, diseñar una narrativa institucional bien estructurada, coherente. 

 

No tenemos una bola de cristal que anticipe las crisis, pero sí podemos decidir cómo prepararnos. En gestión de riesgos, las pequeñas decisiones preventivas marcan la diferencia.

Resumen

Óscar Meléndez, Socio de Servicios Forenses y Riesgos de Integridad de EY Perú, destaca que las crisis corporativas no se pueden anticipar, pero sí se puede decidir cómo enfrentarlas. Subraya que la primera reacción es clave para contener y comprender el problema sin comprometer la evidencia. Señala que los protocolos deben ser claros, ensayados y orientados a preservar tanto la narrativa como los derechos de las personas involucradas. Advierte que acciones apresuradas, como interrogar sin método o manipular información, pueden contaminar la investigación. Finalmente, resalta seis elementos esenciales para construir protocolos eficaces y prevenir riesgos legales.

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