El proveedor minero ante las NIIF S1 y S2: De exigencia a ventaja comercial

Artículo publicado en la edición impresa de Rumbo Minero en agosto, 2026

Imagina un martes cualquiera. Abres tu bandeja de entrada y encuentras un correo del área de compras de tu principal cliente minero. No es una orden de compra ni una consulta técnica. Es un formulario. 

Te piden emisiones de carbono, consumo de energía, uso de agua, política ambiental y datos sobre tus propios proveedores. Al final aparece una línea difícil de ignorar: “Esta información será considerada en la evaluación de proveedores del próximo ciclo de licitación”. 

En el mundo, las grandes compañías mineras ya revisan emisiones y riesgos ambientales de sus cadenas de suministro. En el Perú, además, las NIIF S1 “Requerimientos generales para la información financiera a revelar relacionada con la sostenibilidad” y la NIIF S2 ”Información a revelar relacionada con el clima” ya fueron aprobadas mediante Resolución N.° 001-2026-EF/30, publicada el 27 de marzo de 2026, y cuentan con un marco local de implementación.

Para entidades de interés público no supervisadas por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) ni la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) con ingresos anuales iguales o superiores a 2,300 UIT, la aplicación obligatoria se inicia el 1 de enero de 2029. Las supervisadas por la SMV o la SBS seguirán las disposiciones de esos organismos.

 

Frente a este contexto, la pregunta ya no es si estas exigencias llegarán al proveedor minero, sino cuándo lo harán y si encontrarán a tu empresa preparada o improvisando. No será opcional para quien quiera seguir compitiendo. 

 

La NIIF S1 exige revelar información material sobre riesgos y oportunidades de sostenibilidad que razonablemente podrían afectar los flujos de efectivo, el acceso al financiamiento o el costo de capital de una empresa en el corto, mediano o largo plazo. La NIIF S2 desarrolla esa obligación para el cambio climático: riesgos físicos, como sequías o inundaciones, y riesgos de transición asociados con nuevas regulaciones, tecnologías o exigencias del mercado. 

 

Aunque algunos proveedores mineros podrían quedar directamente comprendidos por su nivel de ingresos, para muchos el efecto más inmediato aparecerá cuando su huella entre en el reporte de su cliente.

 

Las emisiones de gases de efecto invernadero suelen clasificarse en tres alcances. El Alcance 1 cubre emisiones directas de fuentes propias o controladas. El Alcance 2 recoge emisiones asociadas con energía adquirida. El Alcance 3 incluye las demás emisiones indirectas de la cadena de valor: bienes y servicios, transporte, viajes, residuos, activos arrendados y procesamiento de productos vendidos.

 

Entre otros requerimientos, la NIIF S2 incorpora la divulgación de emisiones brutas de gases de efecto invernadero de Alcance 1, 2 y 3. Asimismo, contempla determinadas medidas transitorias para facilitar la aplicación inicial del nuevo marco de revelaciones climáticas. Para calcular el tercero, la empresa debe analizar actividades relevantes de toda su cadena de valor. 

 

Y no se trata de un componente marginal. El International Council on Mining and Metals señala que el Alcance 3 representa alrededor del 75% del perfil de emisiones de una empresa promedio y que, en minería y metales, puede llegar hasta el 95%, según los minerales producidos y el modelo de negocio. 

 

No todo ese porcentaje corresponde a proveedores. Pero la fracción vinculada con bienes comprados, explosivos, lubricantes, transporte, energía, equipos y servicios seguirá siendo relevante.

Más allá de 2029

El 1 de enero de 2029 importa, pero puede engañar al proveedor que cree tener tiempo. 

Una minera no puede comenzar a recopilar información el día en que entra en vigor la normativa. Antes debe identificar riesgos, responsables, sistemas, controles, contratos y datos disponibles. Cuando inicia su diagnóstico climático, revisa su cadena de valor. Después aparecen cuestionarios, cláusulas contractuales, compromisos ambientales y criterios de homologación. 

Por eso, para muchos proveedores, la primera fecha relevante no será necesariamente el 1 de enero de 2029. Será la fecha de la próxima licitación, renovación contractual o evaluación en la que su cliente le solicite información. Y esa fecha puede llegar antes del 2029. 

El proveedor que recién empiece a medir cuando reciba el formulario ya estará llegando tarde. 

Dos proveedores, dos futuros 

Ante este escenario, existen dos tipos de proveedores: el reactivo y el anticipado. 

El proveedor reactivo espera. Cuando recibe el cuestionario, descubre que no tiene información centralizada, no conoce la metodología y no puede explicar sus estimaciones. 

Busca facturas, reconstruye consumos de combustible, solicita datos a transportistas y entrega una cifra preparada apresuradamente. Puede responder tarde, de manera incompleta o con información que no resiste preguntas adicionales. 

En una licitación, ese desorden puede convertirse en menor puntuación, observaciones o solicitudes de subsanación. Si ofrece el mismo precio y la misma calidad técnica que un competidor, agrega un problema al comprador en lugar de resolverlo. 

Imaginemos una empresa de transporte de personal. El reactivo no sabe cuántos litros de diésel consumió su flota ni cómo traducirlos a toneladas de CO₂. Por el contrario, el anticipado ya tiene consumo por ruta, factor de emisión aplicado y evidencia detrás. 

El proveedor anticipado identifica sus principales fuentes de emisiones, reúne evidencias, define responsables y documenta la metodología utilizada. No necesita un sistema perfecto. Necesita comprender sus números y poder explicarlos. 

Cuando recibe el cuestionario, responde con rapidez y consistencia. Para el área de compras de la minera, que debe recopilar información de decenas o cientos de empresas, ese proveedor es la alternativa de menor fricción: le resuelve un problema en vez de sumárselo. 

En mercados donde precio y calidad técnica son similares, la capacidad de entregar información ambiental confiable puede convertirse en un factor diferenciador en homologaciones y algunas licitaciones.

Manos a la obra 

No necesitas construir el área de sostenibilidad de una gran minera. Necesitas cuatro pasos proporcionales al tamaño de tu empresa. 

Primero, identificar la información disponible: recibos de electricidad, compras de combustible, kilometraje, viajes, transporte contratado, residuos e insumos principales. 

Segundo, calcular una huella básica utilizando un marco reconocido, como el GHG Protocol. La prioridad inicial debería ser medir emisiones de Alcance 1 y 2 e identificar las fuentes más relevantes de Alcance 3. El objetivo es establecer una línea base razonable, no producir un tratado. 

Tercero, documentar el cálculo. Conserva facturas, reportes de consumo, factores de emisión, criterios utilizados y explicaciones de estimaciones. La diferencia entre una cifra útil y una simple afirmación comercial es la evidencia que la respalda: lo verificable es lo que genera confianza y puede pesar en una evaluación seria.

Con el tiempo, la exigencia no se limitará a entregar una cifra. Los clientes querrán entender cómo fue obtenida, qué evidencia la sustenta y qué controles aseguran su consistencia. La calidad del dato pesará tanto como el dato mismo. 

Cuarto, incorporar esa capacidad en tus propuestas antes de que te la exijan. Una frase como “medimos nuestras principales fuentes de emisión y podemos entregar información documentada al cliente” puede diferenciarte. 

Muchas empresas de la cadena minera peruana todavía ven las NIIF S1 y S2 como una conversación ajena. 

Cuando las empresas obligadas aceleren su preparación, muchos proveedores intentarán recopilar la misma información al mismo tiempo. Buscarán especialistas, metodologías y sistemas justo cuando sus clientes ya estén evaluando respuestas. El que llegó antes ya estará adentro.  

Las NIIF S1 y S2 no convierten automáticamente a todo proveedor en una entidad obligada a reportar, pero sí cambian las exigencias de sus clientes: mayor trazabilidad, mejores datos y cadenas capaces de demostrar desempeño. 

El correo finalmente va a llegar. La única decisión que tienes es qué tan preparada estará tu empresa cuando lo abras.

Resumen

Las NIIF S1 y S2 no solo marcarán nuevas exigencias para las empresas obligadas a reportar información de sostenibilidad y clima, sino también para sus cadenas de suministro. En esta columna, Percy Zarria, Socio de Auditoría de EY Perú, explica que los proveedores del sector minero deberán estar preparados para responder requerimientos sobre emisiones, consumo de recursos y riesgos ambientales, incluso antes de la entrada en vigor obligatoria de estas normas. Sostiene que anticiparse, medir la huella ambiental y contar con información confiable y documentada puede convertirse en una ventaja competitiva en procesos de homologación, evaluación y licitaciones.


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