Minería digital en 2026: la inteligencia artificial en el corazón de la operación

Artículo publicado en la edición impresa de Rumbo Minero en julio, 2026

Durante los últimos años, la industria minera ha realizado importantes inversiones en digitalización. Sensores, plataformas de control, analítica avanzada e inteligencia artificial ya forman parte del lenguaje cotidiano de muchas operaciones. Sin embargo, a medida que estas tecnologías maduran, el debate deja de centrarse en la adopción y se traslada a un terreno más complejo: cómo operar una mina intensiva en datos, cada vez más autónoma y expuesta a nuevos riesgos tecnológicos.

 

Esta evolución no es aislada. De acuerdo con el último informe de riesgos y oportunidades para minería de EY, el sector está experimentando un desplazamiento desde preocupaciones estratégicas hacia desafíos operacionales, donde la complejidad y la necesidad de generar resultados consistentes se vuelven centrales. En este contexto, avanzar en digitalización ya no es suficiente: el reto está en integrarla y operarla de forma efectiva para capturar valor.

 

Por otro lado, encontramos que la IA se ha convertido en un tema de conversación y de expectativas —no siempre bien aterrizadas— en cuanto a beneficios inmediatos. En la práctica, muchas de estas iniciativas se ven limitadas por la disponibilidad de datos limpios, accesibles, en cumplimiento de la normativa y seguros.

 

En 2026, la transformación digital en minería ha superado la etapa experimental. El verdadero desafío es escalar, gobernar y asegurar estas capacidades para generar valor sostenible, medible y alineado con los objetivos del negocio.

De la mina digital a la mina gobernada

La llamada mina inteligente ya no es una promesa de futuro. Hoy existen operaciones donde la inteligencia artificial participa activamente en la planificación minera, la optimización de planta, la gestión de flotas y el mantenimiento de activos críticos. Los modelos no solo analizan información histórica, sino que recomiendan —y en algunos casos ejecutan— ajustes en tiempo real.

Este cambio marca una diferencia fundamental respecto a los primeros años de la digitalización. Pasamos de sistemas descriptivos a modelos predictivos y prescriptivos que influyen directamente en la operación. En este contexto, surge una pregunta clave para los líderes del sector: ¿estamos preparados para gobernar decisiones en las que la IA tiene un rol activo?

La confiabilidad de los datos, la trazabilidad de decisiones y la validación de modelos se vuelven tan relevantes como la tecnología misma. Sin estos elementos, la automatización deja de ser una ventaja y se convierte en un riesgo operativo.

Los datos: la nueva veta estratégica de la minería 

Escalar el valor de la IA en Minería implica evolucionar la disponibilidad, calidad, gobernanza y uso de los datos.  

En 2026, los datos operacionales se consolidan como un activo crítico, comparable al propio recurso mineral. Sensores IIoT, sistemas OT, plataformas corporativas y fuentes externas generan un flujo continuo de información a lo largo de toda la cadena de valor.

El desafío ya no es recolectar datos, sino utilizarlos sistemáticamente para tomar mejores decisiones operacionales que crean valor. Esto implica definir responsables claros, estándares de calidad, reglas de acceso y mecanismos de control. Sin una gobernanza sólida, los modelos de inteligencia artificial pierden precisión, se multiplican las inconsistencias y la organización comienza a desconfiar de sus propios análisis.

En este escenario, las plataformas digitales mineras integradas se convierten en el eje que conecta operación, planificación y gestión corporativa, habilitando una toma de decisiones consistente y basada en información confiable. 

Convergencia IT–OT: el desafío organizacional de la mina moderna

La convergencia entre tecnologías de la información (IT) y tecnologías operativas (OT) es uno de los pilares de la minería digital. No obstante, queda claro que la integración tecnológica por sí sola no es suficiente. El principal obstáculo suele ser organizacional.

Muchas compañías han conectado sistemas, pero mantienen roles difusos, responsabilidades superpuestas y silos históricos entre áreas. Esto limita la escalabilidad de las iniciativas digitales y reduce su impacto real en la operación. La experiencia muestra que sin un modelo operativo y de gobierno IT–OT claramente definido, la mina digital no logra consolidarse.

La aparición de equipos híbridos, centros de control integrados y funciones como TechOps o ingeniería de datos operacionales refleja un cambio necesario en la forma de operar. Sin embargo, este nuevo modelo requiere liderazgo activo, patrocinio ejecutivo y alineamiento con la estrategia del negocio.

Ciberseguridad industrial: de tema técnico a prioridad estratégica

A medida que la minería incorpora inteligencia artificial y conecta sus entornos operativos, la superficie de ataque digital crece de forma exponencial. En este contexto, la ciberseguridad industrial deja de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en un factor crítico de continuidad operacional.

Los entornos OT, históricamente diseñados para estabilidad y disponibilidad, hoy están expuestos a nuevas amenazas: ransomware dirigido a infraestructuras críticas, manipulación de datos operacionales, interrupciones de procesos automatizados o incluso sabotaje de modelos de IA.

En este contexto, la ciberseguridad ya no puede verse como un freno a la innovación, sino como un habilitador del negocio. Sin controles robustos —segmentación de redes, arquitecturas Zero Trust, monitoreo continuo y protección de datos y modelos— simplemente no es viable escalar la transformación digital.

Sostenibilidad y ESG: de la medición a la gestión en tiempo real

La presión por una minería más sostenible es cada vez mayor. Reguladores, inversionistas y comunidades ya no solo exigen reportes ESG, sino evidencia clara, trazable y cada vez más cercana al tiempo real.

En este escenario, la inteligencia artificial y la analítica avanzada abren una nueva etapa. En lugar de limitarse a medir consumo de agua, energía o emisiones, las compañías comienzan a optimizar activamente estos indicadores durante la operación, ajustando procesos y anticipando desviaciones antes de que se conviertan en impactos relevantes.

La sostenibilidad deja de ser solo un ejercicio de reporte y se convierte en una capacidad operacional apoyada en datos confiables, fortaleciendo tanto el desempeño ambiental como la relación con las comunidades.

El verdadero desafío de la minería en 2026

La ventaja competitiva en la minería contemporánea no está en “tener IA”, sino en integrarla de forma responsable, segura y alineada con la estrategia del negocio. Las compañías que logren articular tecnología, datos, ciberseguridad y personas bajo un modelo operativo claro serán las que lideren la siguiente etapa de la industria.

En 2026, la pregunta ya no es si la minería será digital. La verdadera pregunta es quién estará preparado para gobernarla y sacar un provecho recurrente de la información dentro de un entorno adecuado para hacerlo sostenible en el tiempo.

En la práctica, no debemos perder de vista que uno de los principales cuellos de botella de la transformación digital en minería sigue siendo humano. La escasez de talento híbrido, la resistencia al cambio y la falta de apropiación por parte del liderazgo intermedio continúan limitando el impacto de muchas iniciativas. La adopción efectiva de inteligencia artificial exige nuevas habilidades, nuevas formas de trabajo y líderes capaces de integrar lo digital en la gestión diaria del negocio, no de delegarlo como un proyecto aislado.

Resumen

La transformación digital en minería ha entrado en una nueva etapa, donde el desafío ya no es incorporar tecnología, sino gestionarla de forma efectiva para generar valor sostenible. En esta columna, Luis Miguel López, Líder del Centro de Excelencia (CoE) de Minería para EY Perú y Colombia, y Francisco Escudero, Socio de Consultoría de EY Perú, señalan que la inteligencia artificial ya participa activamente en procesos clave de la operación minera. Sin embargo, advierten que su éxito depende de factores como la calidad y gobernanza de los datos, la convergencia entre IT y OT, la ciberseguridad y la preparación del talento para adoptar nuevas formas de trabajo.


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