El valor de escuchar a tiempo: líneas éticas efectivas como el pilar de la integridad empresarial


Escuchar a tiempo puede marcar la diferencia. Las líneas éticas efectivas se consolidan como un pilar clave de la integridad empresarial.

En toda organización llega un momento decisivo: cuando alguien detecta algo que no está bien. Puede ser una práctica dudosa, una irregularidad o una conducta que cruza una línea ética. En ese momento, la pregunta es simple: ¿la persona sabe dónde reportarlo y confía en que se tomará acción?

Los sistemas confidenciales de denuncias no son un buzón más. Son una línea de alerta para la alta dirección. De su diseño y funcionamiento depende que los riesgos se identifiquen a tiempo o, caso contrario, que escalen hacia lo que podría convertirse en una crisis con impacto reputacional, operativo o regulatorio.

En el Perú, este tema cobra especial relevancia: el 18% de los ejecutivos en el país indica haber experimentado un importante incidente de integridad en el periodo 2022-2024, como fraudes o infracciones de cumplimiento normativo, de acuerdo con el más reciente Reporte Global de Integridad de EY

Estos eventos rara vez aparecen sin señales previas. Lo habitual es que hayan existido indicios que no fueron escuchados o gestionados oportunamente.

18%
de ejecutivos encuestados en Perú experimentaron un incidente de integridad significativo.

Cuando no se actúa a tiempo, el costo se multiplica

Ignorar o minimizar las alertas tempranas tiene consecuencias significativas. De acuerdo con el reporte de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (o ACFE por su nombre en inglés), una organización promedio pierde alrededor del 5% de sus ingresos anuales por fraude. A esto se suma que, según el estudio de EY, en el Perú se redujo el porcentaje de personas que reporta situaciones de mala conducta de 64% en el 2022 a 33% en el 2024. Para la alta dirección, estos datos envían un mensaje claro: tener un canal de recepción de denuncias no es suficiente si este no genera confianza.

33%
es el porcentaje de personas que reporta situaciones de mala conducta en el Perú en 2024, frente al 64% registrado en 2022.

Por otro lado, entre quienes sí denuncian, el reporte de ACFE revela que más de la mitad de las denuncias provienen de los propios colaboradores. En la práctica, la información más valiosa sobre riesgos e irregularidades ya está dentro de la organización; el verdadero desafío para la alta dirección es crear las condiciones para que esa información surja a tiempo y permita actuar antes de que el problema escale.

Cinco principios que fortalecen la confianza en los sistemas confidenciales de denuncias

Una línea ética efectiva no se construye solo desde el cumplimiento, sino desde la cultura. Existen cinco principios esenciales que determinan su impacto real.

1. Entender que cada denuncia es una oportunidad única

Denunciar no es sencillo. En muchos casos, es la única vez que una persona decide alertar a la organización. Si la respuesta es lenta, confusa o indiferente, esa información se pierde y el riesgo permanece oculto.

2. Alinear la línea ética con la identidad de la organización

El primer contacto del denunciante —ya sea una llamada o una plataforma digital— transmite un mensaje poderoso. El lenguaje, el tono y la claridad del proceso deben reflejar los valores y el compromiso real con la integridad. Una línea ética desconectada de la cultura corporativa debilita la confianza desde el inicio.

3. Apoyarse en tecnología que genere eficiencia

La herramienta debe adaptarse a la organización y no al revés. Un sistema flexible permite gestionar denuncias con mayor agilidad, trazabilidad y eficiencia, evitando demoras que erosionan la credibilidad del proceso.

4. Prestar atención a lo que no se denuncia

El mayor riesgo es el que no se ve. El temor a represalias, la presión del entorno o la percepción de que no se tomará acción siguen siendo barreras frecuentes. Al respecto, el 30% de los profesionales peruanos tuvo inquietudes sobre malas conductas que decidió no reportar durante el periodo 2022-2024, además de que el 60% afirmó haber sentido presión para no hacerlo en al menos una ocasión1. Enfocarse solo en las denuncias recibidas puede dejar fuera situaciones críticas que nunca llegan al sistema.

5. Actuar después de investigar

Recibir e investigar una denuncia es solo el primer paso. La acción posterior —cómo se corrigen las fallas y se refuerzan los controles—es clave para fortalecer la confianza y transformar la línea ética en un mecanismo preventivo y disuasivo.

1. Reporte Global de Integridad EY


Una herramienta clave para la gestión preventiva de riesgos.

Los incidentes de integridad no siempre tienen su origen en conductas individuales. A nivel global, el 27% de los encuestados identifica como causa raíz las fallas en procesos financieros y controles, así como la falta de recursos internos para gestionar las actividades de integridad. Esto refuerza la importancia de integrar un sistema confidencial de denuncias a la gestión de riesgos y al gobierno corporativo.

27%
de los encuestados identifica como causa raíz las fallas en procesos financieros y controles, así como la falta de recursos internos para gestionar las actividades de integridad.

Cuando funciona correctamente, este sistema no solo permite detectar irregularidades. También ayuda a identificar patrones, debilidades estructurales y oportunidades de mejora antes de que se conviertan en crisis.

 

Para la C-Suite, la conclusión es clara: un sistema confidencial de denuncias bien diseñado fortalece la cultura de integridad, protege la reputación y permite tomar decisiones informadas a tiempo. Porque en integridad, el mayor riesgo no es el error que se reporta, sino el que nunca llega a escucharse.

Entrevista

Hik Park, Miembro de Global Guidance Council del Institute of Internal Auditors (IIA)

Resumen

Las líneas éticas efectivas son una herramienta crítica para detectar riesgos antes de que escalen hacia crisis mayores. En un contexto donde el 18% de los ejecutivos en el país ha enfrentado incidentes de integridad recientes, contar con sistemas confiables de denuncia resulta clave. Más que un requisito de cumplimiento, estos mecanismos deben generar confianza, reflejar la cultura organizacional y permitir una gestión ágil de alertas. Escuchar, investigar y actuar a tiempo fortalece la integridad, protege la reputación y mejora la toma de decisiones en la alta dirección.

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