Un momento de reflexión organizacional
La IA también plantea una tensión profundamente humana — una que aparece repetidamente en diversas industrias. Los empleados se preocupan por lo que la automatización significa para ellos. Algunos temen que la IA reduzca sus funciones antes de que puedan entender cómo evolucionar. Otros ven los recortes de personal asociados a la automatización como un riesgo inmediato y tangible. Por ejemplo, una organización con 6,000 empleados en servicios compartidos proyecta que la transformación digital y habilitada por IA podría reducirse a 500.
Este tipo de cambio estructural no puede ocultarse. Debe gestionarse.
“Si logras que el proceso de extremo a extremo funcione bien y lo habilitas con tecnología e IA, los humanos dejan de hacer trabajo operativo y— pasan a gestionar excepciones”, afirma Maria Saggese, EY Global and Europe West GBS Leader. “Pero eso requiere confianza en los datos, confianza en el proceso y tiempo para que las personas comprendan cómo será realmente su futuro.”
Las organizaciones que lo manejan bien tienden a hacer tres cosas:
- Capacitan desde temprano y de forma constante: Ayudar a los equipos a entender lo que la IA puede hacer — donde sobresale y donde la supervisión humana sigue siendo esencial.
- Crean espacio para practicar: Permite que los empleados experimenten con herramientas de IA para que la familiaridad reemplace el miedo.
- Articulan una visión para nuevos roles: Reforzar que los futuros equipos de GBS gestionarán excepciones, interpretarán insights y liderarán la toma de decisiones, no ejecutarán tareas repetitivas.
Desde la perspectiva de EY US, esto representa una transición hacia un modelo de GBS orientado a habilidades, que integre alfabetización en IA, juicio analítico y competencias humanas como colaboración, ética y liderazgo del cambio. Para ello, las organizaciones deben cerrar la brecha entre las habilidades tradicionales de procesamiento de transacciones y las que se requieren para gestionar y resolver excepciones.
Los líderes también destacan la importancia de la conciencia interfuncional. Los equipos de ventas deben entender cómo sus decisiones impactan las cuentas por cobrar. Los equipos de compras necesitan comprender los efectos posteriores en las cuentas por pagar. La IA deja más clara que nunca la interdependencia de los flujos de trabajo de extremo a extremo y el GBS se convierte en el orquestador de esa empresa interconectada, asumiendo un rol aún más fuerte como defensor de la propiedad global de los procesos.
Lecciones del auge de RPA: un patrón de transformación familiar
El cambio empresarial hacia la IA refleja una ola previa de transformación: la automatización robótica de procesos (RPA por sus siglas en inglés). La era del RPA demostró que las organizaciones que obtenían los mayores beneficios eran aquellas que se apoyaban en flujos de trabajo globalmente estandarizados y en estructuras sólidas de gobernanza. Estos modelos generaban la consistencia y la claridad necesarias para que la automatización pudiera escalar a través de procesos, geografías y unidades de negocio.
Las organizaciones que tuvieron dificultades fueron típicamente aquellas que buscaron automatizaciones estrechas y de impacto rápido; pequeñas victorias aplicadas a procesos fragmentados. Estos esfuerzos brindaron un alivio aislado, pero no una transformación significativa. Muchas de estas organizaciones se vieron obligadas a pausar y reconsiderar todo su panorama operativo. En última instancia, reconocieron que la automatización necesitaba disciplina de procesos endtoend, no soluciones aisladas. Esa comprensión es directamente relevante hoy, ya que la IA eleva los riesgos y magnifica las consecuencias de fundamentos fragmentados.
La automatización robótica de procesos (RPA) también expuso el riesgo de automatizar procesos que estaban rotos o eran inconsistentes. Cuando las políticas, los flujos de trabajo o las rutas de excepción variaban ampliamente entre regiones o equipos, la automatización a menudo aumentaba la complejidad en lugar de reducirla. La IA hace que esta lección sea aún más urgente. Dado a que depende de datos de alta calidad, bien estructurados y de flujos de trabajo estables, los procesos inconsistentes pueden socavar rápidamente la precisión, confiabilidad y confianza en los modelos.
Es importante destacar que la RPA evidenció las realidades emocionales y organizacionales de la transformación. Muchos empleados temían la pérdida de empleo, dudaban de la confiabilidad de los resultados de la automatización o tenían dificultades para imaginar sus roles futuros. Las mismas preocupaciones están resurgiendo hoy, solo que amplificadas por el mayor alcance y capacidad de la IA. Las organizaciones que gestionaron la RPA de manera más efectiva fueron aquellas que invirtieron desde el inicio en comunicación, educación y transparencia, ayudando a los empleados a comprender cómo evolucionarían sus funciones y dónde surgirían nuevas oportunidades.
Si la RPA fue un catalizador para mejoras incrementales, la IA es un catalizador para el cambio estructural. Las lecciones fundamentales siguen siendo las mismas: una gobernanza sólida, flujos de trabajo estandarizados, políticas consistentes, responsabilidad clara y un compromiso con el desarrollo de capacidades no son opcionales, son requisitos previos. Estas bases determinan si la IA se convierte en una capacidad empresarial sostenible o en una serie de experimentos desconectados.
GBS como el primer hogar escalable para la IA
Al examinar dónde puede arraigarse la IA de manera más efectiva, los GBS surgen como un núcleo lógico. Es donde convergen los procesos globales, donde se agregan los flujos de datos y donde el gobierno ya está integrado en los modelos operativos.
La siguiente ola de la IA, particularmente IA generativa (GenAI) y IA agéntica, lleva esto aún más lejos. Estos modelos no solo están automatizando tareas; están comenzando a gestionar pasos dentro de procesos endtoend, priorizar excepciones y, en última instancia, ejecutar recomendaciones. Por ello, las organizaciones están reimaginando los GBS como un centro de inteligencia en lugar de uno transaccional.
Pero esta evolución requiere desarrollar capacidades:
- Centros de excelencia en IA que codifiquen el gobierno y la capacitación.
- Rutas de talento que recompensen el criterio analítico, la fluidez en procesos y la alfabetización técnica diseñada para adaptarse tanto a una fuerza laboral digital como humana.
- Programas de upskilling diseñados no solo para especialistas, sino para grandes segmentos de la fuerza laboral.
- Modelos operativos integrados donde los usuarios experimentados de la IA se sienten junto a los dueños de procesos en lugar de en un silo técnico separado.
No es sorprendente que el 85% de las organizaciones digan que están priorizando la IA, automatización y habilidades analíticas dentro de los GBS, según el informe de SSON R&A. Y el 34% menciona el upskilling como su principal prioridad de fuerza laboral. GBS está transformando no solo qué trabajo se realiza, sino quién lo hace y cómo lo hace.