El empresario que apostó por el cacao peruano

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José Antonio Mejía, fundador de Amazonas Trading Perú y Gran Ganador del Premio LEC 2026, convirtió una empresa nacida con S/ 20,000 en un modelo exportador construido desde la Amazonía peruana.

Cuando José Antonio Mejía llegó a Tingo María en 2001, aún no imaginaba que el cacao se convertiría en el eje de su trayectoria empresarial. El contacto directo con la realidad agrícola de la zona le permitió comprender de cerca los desafíos del sector y, al mismo tiempo, identificar una oportunidad de desarrollo que valía la pena impulsar. Con los años, esa convicción terminaría dando origen a una empresa que hoy conecta a miles de productores peruanos con mercados de todo el mundo.

Como ingeniero agrónomo especializado en economía agrícola, Mejía recorría constantemente comunidades rurales y trabajaba de cerca con productores de cacao y café. Aquellas visitas le permitieron conocer no solo las dificultades que enfrentaban las familias del campo, sino también las oportunidades que podían surgir si lograban mejorar la calidad de sus cultivos y acceder a nuevos mercados.

Con el tiempo, llegó a una conclusión que marcaría el rumbo de su carrera: detrás de cada tonelada exportada había una cadena de personas cuyo desarrollo estaba directamente ligado al éxito del negocio.

Aprendí que un buen negocio de exportación solo es posible cuando estás aliado con el productor. Hay que acompañarlo, capacitarlo y ayudarlo a obtener un producto de alta calidad. Si ellos crecen, el negocio también.

Del cacao peruano al mercado global

 

José Antonio Mejía comparte los aprendizajes, desafíos y decisiones que marcaron el crecimiento de una empresa que hoy conecta a miles de productores peruanos con compradores de todo el mundo.


En 2009, junto con su esposa, María Benavides, fundó Amazonas Trading Perú, utilizando cerca de S/ 20,000 provenientes de su Compensación por Tiempo de Servicio (CTS). 

Lo que comenzó como una pequeña exportadora terminaría convirtiéndose en una organización que articula una red de 3,800 productores y exporta cacao peruano a mercados de América, Europa, Asia y Oceanía.

Crecer al mismo ritmo que los productores

Desde sus primeros años, Amazonas Trading Perú entendió que el negocio del cacao no se construía únicamente en las oficinas o en los mercados internacionales. Su verdadero punto de partida estaba en las chacras de miles de familias agrícolas que trabajan parcelas reducidas en distintas regiones del país.

 

Por eso, el crecimiento de la empresa estuvo acompañado por una estrategia de largo plazo basada en asistencia técnica, capacitación y acompañamiento permanente. El objetivo era elevar la productividad y calidad en el campo, mientras avanzaban hacia certificaciones cada vez más valoradas por los compradores internacionales.

 

Más que proveedores, Mejía siempre los vio como socios del negocio.

 

Bajo esa lógica, la empresa promovió relaciones comerciales sostenibles, impulsó condiciones de compra transparentes y fortaleció vínculos de confianza que se mantuvieron a lo largo de los años. Con el tiempo, esa red se extendió por regiones como San Martín, Amazonas, Huánuco, Ucayali, Pasco, Junín, Cusco y Ayacucho.

 

El resultado fue la consolidación de una operación especializada en cacao certificado, con estándares como Organic, Rainforest Alliance, UTZ y Fairtrade (Comercio Justo). Actualmente, cerca del 70 % del volumen exportado por la compañía corresponde a cacao certificado.

 

Detrás de ese crecimiento hubo también una apuesta constante por la gestión empresarial. Desde sus primeros años, Amazonas Trading Perú incorporó auditorías externas, balances periódicos y mecanismos de control que le permitieron ordenar una operación cada vez más compleja.


La vida nos enseña que para tener éxito en los negocios y en todo lo que uno se proponga hay que perseverar mucho, creer en tus ideales y mantener una visión de largo plazo, incluso cuando el camino presenta dificultades.

Innovar en medio de la selva

A medida que la empresa crecía, también lo hacían los desafíos.

Al contar con centros de acopio en distintas zonas de la selva, comprar cacao implicaba coordinar una operación dispersa geográficamente y tomar decisiones en un mercado donde los precios cambian todos los días según las cotizaciones internacionales.

En ese contexto, la tecnología dejó de ser una herramienta complementaria para convertirse en una necesidad estratégica.

La empresa conectó oficinas, centros de acopio, inventarios y procesos de compra para contar con información en tiempo real. De esa manera pudo monitorear volúmenes, mejorar la planificación logística y reaccionar con mayor rapidez ante la volatilidad del mercado.

"La tecnología se volvió fundamental para nuestro negocio. Nos permite tener información en tiempo real de toda la operación y gestionar una cadena que se extiende por distintas regiones de la selva peruana", explica.

Otro de los cambios más importantes ocurrió fuera de los sistemas y las plataformas digitales. Durante años, gran parte de las transacciones en muchas zonas rurales se realizaba en efectivo. Amazonas Trading Perú impulsó progresivamente el uso de cuentas bancarias, transferencias y mecanismos formales de pago a lo largo de su cadena. La decisión permitió reducir riesgos, fortalecer la formalidad y ofrecer una mayor seguridad a todos los participantes de la cadena.


La bancarización fue uno de los cambios que más nos tomó implementar. Incluso perdimos compras porque algunos productores preferían seguir trabajando en efectivo o fuera de los mecanismos formales. Pero insistimos porque estábamos convencidos de que era el camino correcto y hoy la formalización es una práctica cada vez más extendida.

Una nueva etapa de crecimiento

Dieciséis años después de su fundación, Amazonas Trading Perú exporta alrededor de 8,000 toneladas de cacao al año, muy por encima de las 500 toneladas que comercializó en sus inicios.
 

La empresa abastece a clientes internacionales de la industria chocolatera y continúa ampliando su presencia en nuevos mercados. Pero la siguiente etapa de crecimiento apunta más allá de la exportación del grano.

 

La compañía ya inició su expansión regional con una subsidiaria en Ecuador y proyecta avanzar hacia la producción de derivados de cacao y chocolates, con el objetivo de capturar un mayor valor dentro de la cadena.

 

Para Mejía, sin embargo, el futuro sigue teniendo la misma premisa que inspiró el nacimiento de la empresa: crecer de manera sostenible junto con los productores.


La clave ha sido la disciplina, el orden y la perseverancia. Crecimos paso a paso, con una visión de largo plazo y sin perder de vista los fundamentos del negocio. Esto nos permitió pasar de una pequeña empresa a una organización con proyección regional.

Del cacao peruano a Mónaco: la experiencia de representar al Perú en el EY World Entrepreneur Of The Year™ 

Ganar la edición 2026 de Líderes Empresariales del Cambio (LEC) marcó un nuevo capítulo en la trayectoria de José Antonio Mejía. El reconocimiento, que distingue a líderes empresariales del Perú, lo convirtió en el representante peruano en el EY World Entrepreneur Of The Year, realizado en Mónaco. 

Para Mejía, el reconocimiento llegó en una etapa de madurez profesional y empresarial. Más que un premio a un hito específico, lo entendió como un reconocimiento a los años de trabajo, decisiones y aprendizajes que marcaron su trayectoria. 

El impacto también se sintió dentro de Amazonas Trading Perú. A su regreso de Mónaco, su equipo propuso reservar un espacio en las nuevas oficinas de la compañía para exhibir los premios obtenidos a lo largo de los años, incluido el reconocimiento de LEC.

En esa mirada está parte del valor de LEC: reconocer historias empresariales que no solo crecen en resultados, sino también en impacto, propósito y legado. Para José Antonio Mejía, llegar a Mónaco confirmó que una empresa construida desde el campo, con disciplina y confianza, también puede representar al Perú en el mundo.

Resumen

José Antonio Mejía, fundador de Amazonas Trading Perú y ganador de Líderes Empresariales del Cambio (LEC) 2026, comparte la historia detrás de una empresa que ha conectado a miles de productores de cacao de la Amazonía peruana con mercados internacionales. A partir de una visión de largo plazo basada en la capacitación, la sostenibilidad y la formalización, la compañía logró expandirse dentro y fuera del país. Mejía destaca además el papel de la tecnología para gestionar operaciones complejas y mejorar la toma de decisiones. Su trayectoria muestra cómo el crecimiento empresarial puede construirse generando valor tanto para el negocio como para las comunidades productoras.


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