¿Qué capacidades organizacionales permiten afrontar una transformación de esta magnitud?
EY acompañó a Efectibank en el fortalecimiento de su gobierno corporativo, gestión de riesgos y preparación institucional para operar bajo estándares más exigentes.
De acuerdo con los criterios evaluados por la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), aspectos como la viabilidad del modelo de negocio, la idoneidad de accionistas y directivos, la solvencia patrimonial y la gestión integral de riesgos constituyen elementos fundamentales dentro de este tipo de procesos.
Pero más allá de estos requerimientos, el desafío consiste en asegurar que la estrategia, la operación, el gobierno corporativo y la cultura organizacional evolucionen de manera consistente con el crecimiento de la institución.
Para Efectibank, esto significó fortalecer capacidades que le permitieran responder a un entorno de mayor complejidad y supervisión, manteniendo al mismo tiempo una visión de crecimiento sostenible en el largo plazo.
Como parte de este proceso, la organización contó con el acompañamiento de EY en diversos frentes de trabajo vinculados a su transformación institucional. EY realizó una evaluación integral de componentes organizacionales y regulatorios asociados a la transición, identificando oportunidades de fortalecimiento en materias relacionadas con gobierno corporativo, gestión integral de riesgos, control interno, cumplimiento regulatorio y capacidades de gestión.
A partir de ello, se desarrollaron iniciativas relacionadas con el estudio de factibilidad de la transformación, el fortalecimiento de órganos de dirección y supervisión, la gestión integral de riesgos, la revisión de procesos y estructuras organizacionales y la preparación institucional para afrontar mayores niveles de exigencia regulatoria y operativa.
Uno de los principales desafíos consistió en contribuir a que la transformación trascendiera el cumplimiento de requerimientos específicos y se convirtiera en una oportunidad para fortalecer la organización en su conjunto. Esto implicó trabajar sobre múltiples dimensiones de manera simultánea, promoviendo consistencia entre estrategia, gobierno corporativo, gestión de riesgos, estructuras, procesos y capacidades organizacionales.
Es precisamente allí donde emerge el concepto de madurez organizacional. Más que una condición puntual, la madurez es el resultado de años de fortalecimiento institucional, alineamiento entre accionistas, directorio y gerencia, e incorporación progresiva de prácticas capaces de sostener mayores niveles de complejidad.
Muchas entidades logran expandir su volumen de negocio, aumentar su base de clientes o ampliar su cobertura. Sin embargo, operar como banco requiere algo más que crecimiento. Requiere que los procesos, los controles, la gestión de riesgos y la cultura organizacional evolucionen al mismo ritmo que el negocio, permitiendo que ese crecimiento pueda sostenerse en el tiempo.